Fútbol escrito

ACIERTO DE AL-THANI, POR FIN

JOAQUÍN MARÍN D.

Primero Caminero y, de su mano, Juan Ramón Muñiz. No se puede decir que estos movimientos hayan sido los peores del jeque Al-Thani, ni mucho menos. Al contrario, se trata de dos decisiones que son, en primer lugar, lógicas -esto no debería ser noticia, pero vista la trayectoria reciente del presidente del Málaga, lo es-. Y en segundo lugar, son ilusionantes. Sí, es difícil usar ese adjetivo cuando lo que viene es una travesía por la Segunda División del fútbol español, con lo que ello conlleva de recorte de ingresos y menor impacto mediático nacional e internacional. Pero darle la dirección deportiva al arquitecto de los mejores años históricos del Atlético de Madrid es una jugada de Al-Thani tan sorprendente como positiva. Y llamar al entrenador que subió al equipo por última vez a Primera División, un técnico que además ascendió también con el Levante hace ahora un año, es un movimiento indiscutiblemente bueno. Fíjense qué raro y qué difícil era: bastaba con que el presidente y propietario se tomara en serio el club, tan importante para decenas de miles de malaguistas, y trabajara para él. Se pueden tener más o menos diferencias con Al-Thani y su forma de gestionar la entidad; se puede preferir una estructura profesionalizada con director general a una actitud presidencialista y vertical. Pero si este último es el modelo elegido, lo que hay que exigirle es que funcione. Si él se arroga la absoluta autoridad, lo que hay que exigirle es que la ejerza. No se puede ser el mandamás y no hacer nada. Por fin se ha puesto a trabajar y el resultado es bueno. La presentación de Muñiz fue convincente: se logrará o no el objetivo, pero habló claro y se dejará el alma. En ese barco iremos todos siempre.

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