El ambiente más enrarecido

Una grada de La Rosaleda repleta de público con motivo del último Málaga-Barcelona. /Ñito Salas
Una grada de La Rosaleda repleta de público con motivo del último Málaga-Barcelona. / Ñito Salas

La dificultad intrínseca de recibir al líder se suma a una afición cada vez más encrespada con el Málaga

Pedro Luis Alonso
PEDRO LUIS ALONSOMálaga

Si hay algo que no ha fallado nunca esta temporada en el Málaga es su afición, pero esta también tiene su aguante. El ambiente está cada vez más enrarecido y caldeado en el principal sostén del club de Martiricos. Doce jornadas sin ganar (y con sólo dos empates ) no pasan en balde, como tampoco el infame partido protagonizado por el equipo en Butarque (2-0), más allá del infortunio de dos acciones decisivas, un gol en claro fuera de juego y un disparo que botó inesperadamente a un metro de Roberto.

Después de tres meses sin ganar y de la nefasta actuación del sábado en Leganés, los seguidores tendrán una paciencia mínima con su equipo

Ganar al Barcelona siempre es una misión de lo más complicada, pero la ilusión cara al último Málaga-Barça nada tiene que ver con la generada antes del duelo de mañana. Entonces el aficionado se temía lo peor tras una caída en picado del equipo, que entre el tramo final de la etapa de Juande Ramos y el ciclo de Marcelo Romero apenas obtuvo ocho puntos en dieciséis jornadas. Pero sucedió que en una semana de tres partidos el Málaga logró un triunfo clave en El Molinón (0-1), ante un rival directo, y la situación experimentó un giro diametral. Espoleado por ese paso adelante sorprendió al Barcelona (2-0, el 8 de abril) y sumó seis puntos de una tacada en apenas 72 horas para poner fin a la crisis y colocar los cimientos de una racha extraordinaria con Míchel, de seis victorias en siete jornadas.

Nada que ver con la lenta agonía que martiriza al malaguismo en la peor temporada de su historia en la máxima categoría. En otras circunstancias el cuadro de La Rosaleda estaría muy cerca de su descenso matemático, pero ahora sólo se ve a ocho puntos de la zona de permanencia. Sucede que el lento avance del Levante, Las Palmas y el Deportivo le mantiene con vida, aunque sin ganar desde el 10 de diciembre –precisamente mañana se cumplirán tres meses del último triunfo–, lo que concede mínimas esperanzas en la reacción.

El lleno tiene más relación con las estrellas del cuadro visitante que con la fe en una victoria local

El lleno de mañana en La Rosaleda no ha de llevar a engaño. No es el nuevo gesto de fe de una afición que sigue creyendo en el milagro, sino un éxito de venta de entradas ante la entidad y las estrellas del rival, que llega con el considerado mejor jugador del mundo en sus filas, Messi.

Último precedente

Cabe recordar que en el último compromiso de casa, un Málaga-Sevilla, la entrada registrada fue de 15.516 espectadores, apenas la mitad del aforo y en torno a un 60 por ciento de la masa social de abonados, que asciende a 25.000 esta campaña. Más allá de la lluvia y del descontento con el equipo local de muchos seguidores, es una cifra que habla por sí sola.

El malaguismo se volcó durante un momento de la temporada con el equipo, esperanzado en que la crisis de resultados podría tener solución. Los pasillos a la llegada del equipo en la Avenida de la Palmilla tuvieron mucha repercusión al tratarse de un colista. La tarde del duelo ante el Celta (2-1, el 29 de octubre) la iniciativa fue especialmente eficaz y se sumó a un vídeo que los jugadores vieron en el vestuario con mensajes de niños hijos de abonados cara a motivar a la plantilla y a hacer calar el sentimiento malaguista. El equipo blanquiazul tuvo una intensidad especial en el campo ese día. Sin embargo, cualquier propósito motivacional encuentra el inconveniente de que es muy difícil mantenerse de una forma prolongada. A día de hoy, el aficionado es más proclive a estallar a la menor ocasión. Le ha perdido la confianza a jugadores a los que ha puesto la cruz por apreciar un menor compromiso, como ha sucedido con Borja Bastón , o por su interminable momento de baja forma, en el caso de Keko.

La agonía del Málaga sumado al porcentaje alto de fieles de un equipo grande como el Barcelona pueden generar un ambiente atípico en el estadio mañana. Para el cuadro local es la misión más complicada. No gana desde hace tres meses. Su rival está invicto. Hay 56 puntos de por medio...

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