Andrés, de portero para el filial a fijo en el proyecto del Málaga

Andrés, en un entrenamiento con Kellyan (de espaldas). /Salvador Salas
Andrés, en un entrenamiento con Kellyan (de espaldas). / Salvador Salas

El guardameta llegó casi de puntillas y peleará con garantías por la titularidad en caso de descenso

Sergio Cortés
SERGIO CORTÉS

Su fichaje había sido orquestado un año antes. Favor con favor se paga. Si el experimento con Cenk como apaño por la marcha de Kameni salió rana (algo previsible porque el turco apenas había jugado en la Liga de su país las últimas temporadas), el caso de Andrés ha sido opuesto. El guardameta alicantino llegó casi de puntillas, tras el pacto alcanzado con el agente de Sandro casi al mismo tiempo de que se cerrara la contratación del delantero canario, pero hoy por hoy es fijo en el proyecto y peleará con garantías por la titularidad en caso de descenso a Segunda.

«Andrés se ha comido al turco». Esa fue una de las grandes conclusiones para los componentes de la plantilla malaguista al término de la concentración de pretemporada en Holanda. La superioridad del joven llegado del filial del Espanyol sobre Cenk (al que sus compañeros llamaban entonces ‘Turco’) fue tan manifiesta que ya nadie puso en duda que el alicantino iba a ser la principal alternativa al indiscutible titular, Roberto.

Paradójicamente, Andrés fue tal vez el principal guía de Cenk en su adaptación al turco. Era habitual verlos juntos todas las noches acercarse a la cafetería del hotel en la localidad holandesa de Garderen (en la provincia holandesa de Barneveld) para tomarse un café antes de irse a dormir (a ellos se unía el central francés Baysse). Pero también que el alicantino, con nociones de inglés, tratara de explicarle expresiones en castellano a su principal competidor, que ya chapurreaba nuestro idioma.

Pobre nivel del turco

Sobre el terreno, en el día a día, Andrés estuvo muy por encima de Cenk en el trabajo. Su empeño, su capacidad de sacrificio y su afán por mejorar lo llevaron a ganarse la confianza del cuerpo técnico, aunque también salió beneficiado merced al pobre nivel ofrecido por el turco en sus actuaciones en Holanda y también en un amistoso en Granada, nada más regresar de la segunda concentración de pretemporada. Este partido será recordado porque minutos antes del comienzo el presidente, Abdullah Al-Thani, insistió desde Catar en que se aplazara porque a través de YouTube no veía la figura del león en la tercera equipación, de color gris.

Destinado a ser cedido cuando el Malagueño no logró el ascenso a Tercera, en la pretemporada en Holanda superó claramente a Cenk

Valiente por alto, su innegable afán por mejorar le ha permitido progresar estos meses en distintas facetas

Andrés vio alfombrado el camino porque inicialmente su destino era ser el portero titular del Atlético Malagueño, al que se daba en el club como seguro ascendido. Su experiencia en Segunda B con el Espanyol B (80 partidos, todos como titular, las tres últimas temporadas) era un grado. En caso contrario, de mantenerse el filial en Tercera –como así sucedió–, la intención era cederlo a un conjunto de Segunda, un plan que quedó desbaratado debido al muy pobre nivel de Cenk.

Después, como ha quedado de manifiesto durante toda la temporada, el alicantino se consolidó como portero suplente e incluso llegó a debutar en el Camp Nou, donde tuvo una notable actuación, con brillantes intervenciones, debido a la lesión de Roberto. También conviene apuntar que las continuas molestias esgrimidas por el cancerbero turco desde la cuarta jornada liguera contribuyeron a esta situación, porque la previsión era alternar en el banquillo a los dos guardametas (Andrés lo fue en el primer partido y Cenk en los dos siguientes).

Andrés, que firmó por dos temporadas, sabe que la próxima será una reválida para él y no está dispuesto a dejarla escapar si el equipo finalmente baja a Segunda División. Aprender en los últimos años de otros guardametas le ha venido bien para mejorar en distintas facetas. Portero que no se arruga en el juego aéreo (donde trata de sacar partido de su 1,93 de estatura) y que siempre destaca por su concentración, su trabajo diario le ha permitido ser muy fiable en agilidad bajo los palos y también en el uno contra uno. Su rol ha cambiado considerablemente, beneficiado –eso es innegable– por el muy discreto nivel de Cenk pero también como clara consecuencia de su innegable afán por mejorar.

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