El aniversario de un Malagueño histórico

El aniversario de un Malagueño histórico
MIGUE FERNÁNDEZ

Jugadores, técnicos y directivos que protagonizaron las temporadas 92-93 y 93-94 celebran el hito de un equipo que devolvió la ilusión a la ciudad 25 años después del ascenso a 2ª B, el equipo que recogió el testigo del C.D. Málaga se reúne en La Rosaleda

FERNANDO MORGADO MÁLAGA

En su momento se distinguían dos grupos en el vestuario del Atlético Malagueño: los 'Seven-Up' y los 'JB'. «Porque éramos como el 'ying' y el 'yang'. Unos más tranquilos, más parados, y otros más nerviosos. Pero luego en las reuniones aparecíamos todos juntos, y esa unión fue muy imporante», explicó entre las risas de sus compañeros el exmalaguista Jaime. Ayer unos y otros volvieron a ser una piña cuando se cumplían exactamente 25 años de su mayor logro como equipo, el ascenso del Atlético Malagueño a Segunda B como primer equipo de la ciudad tras una eliminatoria que se decidió en Jerez de los Caballeros en un escenario muy hostil. El autobús del conjunto blanquiazul salió del campo con las lunas rotas y más de uno temió por su integridad física. «Cuando ya estábamos saliendo, yo quería volver, no recuerdo para qué, y uno de los antidisturbios me preguntó si estaba loco, que me iban a matar», recordó el centrocampista Rafa Morales.

Ese joven equipo que recogió el testigo del desaparecido C. D. Málaga bajo una nueva denominación se enfrentó sin miedo a la peor coyuntura de la historia del club de Martiricos. Por eso ayer el Málaga, a través de su Fundación, quiso otorgar a esa exitosa hornada de jugadores totalmente malagueña el lugar que merece en la memoria blanquiazul. Tras la foto de familia, los integrantes de ambas plantillas -de las campañas 92-93 y 93-94- visitaron el Museo del Málaga, donde desde ayer tienen un espacio preferente. En la misma vitrina se destaca la trayectoria de dos símbolos que han llevado la camiseta malaguista en Tercera, Segunda B, Segunda y Primera: Basti y Bravo. Ya en la sala de prensa Juan Cortés -al que precisamente se recordó por haber tenido la genial ocurrencia de desvincular al C. D. Málaga de su filial, el Malagueño, para que no lo arrastrara en su precipitado final-, el periodista Jorge Ramos fue el encargado de moderar un coloquio en el que se sucedieron las anécdotas y risas de jugadores, técnicos y directivos.

Uno de los primeros en tomar la palabra fue el entrenador Fernando Rosas. «Siempre que se habla de este equipo se menciona su ilusión. La media de edad era de 19 años y medio. Era el primer equipo de la ciudad y hubo presiones para meter a algunos veteranos. Pero pensé que si habíamos llegado a la liguilla de ascenso el año anterior podríamos alcanzarla de nuevo. La receta del éxito fue la juventud, la calidad y la motivación», explicó el que fuera técnico por aquel entonces. Para Rosas, ese Atlético Malagueño era también un equipo innovador. «Era el primero que jugaba en zona 4-4-2 basculante. Fue un trabajo encomiable porque había jugadores que no estaban acostumbrados, pero vieron que el estilo daba resulados», apuntó.

El cargo de presidente lo ocupaba Antonio Domínguez, que confesó que ejercer dicho puesto en aquella época fue «un marrón». «Pero también fue un momento muy bonito y tengo muy buenos recuerdos», apuntó el expresidente, que quiso recordar no solo a Juan Cortés sino también a Antonio Olmedo, «el verdadero aglutinador de aquel equipo, el que unía a la directiva y a los jugadores», según Domínguez. El directivo fue uno de los primeros en recordar la eliminatoria en Badajoz ante el Cristian Lay, que utilizó todo tipo de técnicas para amedrentar a los jugadores blanquiazules. Así lo atestiguó Basti, que provocó las risas de sus antiguos compañeros de vestuario al recordar los pinchazos con un alfiler que le propinaba un defensa contrario (Job). El delantero tomó la palabra y lanzó una pregunta a Burgos, el portero: «¿Es cierto que pedías al míster que pusiera los partidos por la mañana?». «Burgos no veía muy bien y en aquella época los focos no alumbraban tanto...» explicó entre carcajadas.

Ante todo, amigos

«Era una época de dificultades. Cogimos la batuta y heredamos todo a nivel deportivo y económico. Lo solventamos con buen ambiente, con ganas de trabajar y de estar a la altura», comentó el defensa Bravo. Ortiz, Ayala, Chiqui, Javi González, Servia, Richard, Pariente, Juanmi, Maldonado, Miguel Ángel... todos coincidieron en destacar que aquel equipo era ante todo un grupo de amigos que en muchos casos se conocían desde pequeños. «¿Que si fue una generación perdida? Quizá alguno más podría haber llegado a ser profesional. Se perdió una gran oportunidad», comentó Rosas. Pero ese Malagueño devolvió la ilusión a La Rosaleda, a la que acudían miles de aficionados cada domingo.

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