... Y el jeque continúa ausente

Al-Thani saluda a Sandro tras el partido de despedida de la campaña anterior, ante el Madrid. /Ñito Salas
Al-Thani saluda a Sandro tras el partido de despedida de la campaña anterior, ante el Madrid. / Ñito Salas

El dueño del Málaga se marchó en mayo y sigue sin regresar pese a la crítica situación del equipo

Antonio Góngora
ANTONIO GÓNGORA

De héroe a villano en poco más de un lustro. Este podría ser el título de la biografía más reciente del jeque Abdullah Al-Thani en lo relativo al fútbol y al Málaga, donde cumple su octava temporada. La afición ya lo señala de una forma directa y clara como responsable de la mala situación del equipo, que sigue como ‘farolillo rojo’ de Primera y muy cerca del precipicio del descenso. Y el propietario del club, después de haber tomado las riendas de la entidad por completo, se mantiene ausente pese al aciago momento, casi desesperado ya, del conjunto blanquiazul.

El presidente toma las decisiones desde Catar, salvo lo ocurrido en el mercado invernal, en el que delegó en sus hijos y en Husillos casi en todas las operaciones

El propietario del Málaga fue eliminando progresivamente a todos los hombres de confianza que tuvo desde su llegada al Málaga en 2010. Y también destituyó al último director general, Vicente Casado, sin que haya nombrado a un sucesor más allá de la labor que está realizando el abogado Joaquín Jofre. Hasta que al final tomó el mando del club por completo, algo que puede decidir como propietario, ayudado por tres de sus hijos (Nasser, Nayef y Rakan, que están en el consejo de administración) y su hija Hamyam. El crédito adquirido por Al-Thani con su fuerte inversión a su llegada, sin embargo, lo está dilapidando poco a poco, sobre todo ahora que el equipo está atravesando una grave crisis deportiva. Los cánticos de los aficionados ya apuntan al presidente de la entidad, que continúa ausente desde que se marchara en mayo para estar presente en su país para el comienzo del Ramadán. Casi ocho meses lleva fuera de la ciudad y tomando las decisiones a distancia, algo que realiza también a través de sus hijos.

Hombres de confianza

Todos sus hombres de confianza siempre actuaron como intermediarios entre los gestores del club y el propio jeque. Ahora todo es diferente y las decisiones llegan de una forma más directa desde el propietario, sin filtros ni recomendaciones más allá de los comentarios que puedan aportarle sus hijos, los empleados o personas cercanas al propio Al-Thani. El problema, sin embargo, radica en que este intervencionismo, considerado a veces como excesivo, provoca demoras, sobreesfuerzo de los profesionales y hasta fracasos y errores en las decisiones, como aseguraron que ocurrió en la confección de la plantilla el verano anterior.

El jeque había intervenido de una manera poco significativa en la planificación del equipo hasta esta campaña. Al margen de Mastour u otras recomendaciones que nunca pudieron concretarse por estar por encima de las posibilidades del club, el presidente del Málaga dejó que los profesionales actuaran, algo que no ocurrió en la confección de la actual plantilla. Se hizo público que el jeque se negó a cerrar varios fichajes, entre los que destacó Javi García, y también se encargó de alguna contratación relevante (es el caso de Rolón, según afirmaron en su momento fuentes del propio club). Del resto de las incorporaciones no fue responsable. Al-Thani toma estas decisiones desde su residencia en tierras árabes, desde donde tiene que autorizar cada una de las operaciones. Sólo ha dado un paso atrás en el mercado invernal, donde ha dejado hacer a Mario Husillos y a sus hijos (salvó en el fichaje de Iturra). La pésima situación del equipo le ha obligado a delegar.

La primera fecha en la que se preveía que regresara estaba alrededor del pasado noviembre, cuando ya había cumplido con su estancia en Catar de más de seis meses, pero se retrasó su vuelta hasta el comienzo del año, según comentaban las mismas fuentes, sin que existiera ninguna garantía para esta vuelta. Y no ha regresado; todo sigue igual. La única novedad se centra en que el jeque ha autorizado, también a través de sus hijos, y elegido ya la empresa que construirá La Academia, algo que estaba bloqueado por el propio club a la espera de su decisión.

Lo más sorprendente de esta larga ausencia estriba en que las circunstancias son muy distintas a meses atrás, ya que el equipo sigue último y no reacciona, lo que lo puede llevar a Segunda. Ya tuvo una larga ausencia años atrás, también en una situación difícil del club tras frenar su inyección económica, pero en la ciudad y en el club estaba Moayad Shatat como representante de la propiedad y un equipo de gestión para sacar adelante el proyecto. Pero ahora es distinto, ya que descabezó ese núcleo directivo para asumirlo él y sus hijos.

El consejo de administración del Málaga, que lo forma la familia, tiene una asignación anual de 1,4 millones, más otros gastos corrientes que asume el club, entre los que se encuentran las residencias en las que se hospedan en tierras malagueñas. Aunque las críticas más intensas no se centran en este coste, sino en el incómodo funcionamiento de la entidad y los errores cometidos en las decisiones y nombramientos.

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