LA APUESTA Y EL RIESGO

JOAQUÍN MARÍN D.

Diez fichajes y once millones de inversión, titulaba ayer SUR en un resumen numérico de lo que ha sido el tránsito del Málaga del ilusionante final de temporada anterior a la incógnita absoluta en que se ha convertido el inicio de la actual. Las matemáticas son una ciencia exacta, pero los números son interpretables y hay que ponerlos en contexto: de esos once millones, prácticamente ocho corresponden a las incorporaciones de Cecchini y Rolón. Son dos jóvenes argentinos cuya experiencia en Europa es nula y que responden a una apuesta del club a futuro, pues se espera que resulten en buenos jugadores y puedan dar rendimiento antes de que dejen importantes ingresos en hipotéticos traspasos. Diego González y el portero Roberto suman los tres millones restantes en el capítulo de inversiones del Málaga este año. Sólo el guardameta se puede considerar una realidad, pues su trayectoria es indiscutible y su experiencia le permite ser un activo que suma desde el primer día. En la otra parte tenemos los 29 millones de euros que se han ingresado por Sandro, Camacho y Fornals, futbolistas contrastados e indiscutibles para todo malaguista. Resulta un superávit de 18 millones de euros que no se pueden gastar en su totalidad: está el 'fair play' financiero, una suerte de timo de la estampita de los grandes clubes hacia los pequeños, y están las coberturas de deuda que debe afrontar la entidad, como sueldos, fichas, primas, pagos, etcétera. Pero aunque con esfuerzo y fe compremos la idea de que lo que se ha gastado es lo que se puede gastar, lo cierto es que la apuesta es arriesgada y ya se ha condensado en dos derrotas. Decía Cruyff que el dinero en el campo y no en el banco. Y habría que añadir: sin jugártelo todo a una casilla.

Fotos

Vídeos