La arimética no falla con este Málaga

Peñaranda, en una disputa con Mercado. / AGENCIA LOF
Las Cosas de Cañete

Lo sucedido en Sevilla se parece a lo del Wanda Metropolitano: de tanto vender, la plantilla se ha debilitado hasta lo que vemos

PACO CAÑETE

La aritmética, parte de la matemática que estudia los números y las cuentas, no falla. El precio: la cantidad de dinero que permite una adquisición, es otro cantar. Y si en una operación se unen aritmética y precio, las conclusiones son tan variadas como ciertas. A ver. Diez son tres veces tres y un poco más. Vamos al fútbol. El Málaga ha transferido tres jugadores clave y ha adquirido diez. El equipo ha debido potenciarse. Pues no, todo lo contrario. Aquí entra el precio. En La Rosaleda han vendido caro y pagado barato. No es lo mismo comprar una serie de prendas en una tiendecita que hacerlo en un comercio de primera línea. Los números, inamovibles, son los que son: 3 y 10. Si se aplica la lógica, hay argumento y razón para que aritmética y precio estén en línea. Esta, y no otra, es la pura verdad del Málaga 2016-2017. En campañas anteriores se repitió el vendo-compro por el estilo, pero el sino y el azar fueron diferentes. Alguna vez tenía que imponerse la realidad.

Como el comprador de ropa, hace pruebas, y si no van bien, o no le agrada, cambia. Buscará lo mejor. Uno, el de la tiendecita, envía las prendas para que le hagan un arreglo. Por supuesto que la tacañería inicial tiene un precio para no hacer el ridículo. Lo de los vestidos equivale a los fichajes de invierno. Otra. Todos los técnicos del mundo están convencidos de que saben o pueden. Según la situación, hay que tener en cuenta la necesidad del banquillo que tienen. El verbo dimitir casi es historia en esta profesión. Resumen: Por muchas vueltas que se le dé a la tuerca del Málaga, la aritmética sigue ahí, y el precio es el que es. Por la historia del Málaga conocen la de su presidente. Pellegrini, Schuster, Gracia, Juande Ramos y Míchel pueden decir... Blanco y en botella.

En el fondo de la clasificación. En Sevilla, más o menos como en el primer tiempo en el Wanda Metropolitano. El guión ya lo conocemos. Tras siete jornadas de Liga y otros tantos partidos de verano, todos apuntan a lo mismo: es lo que hay. En el campo de Nervión, líneas juntitas. Tanto, que todos juegan atrás. El contrario no encuentra huecos y las 'gafas' permanecen en el marcador. En el segundo tiempo, cuando vas a por todas, a ganar el partido, el conjunto se rompe, aparecen grietas en medio y atrás. No hay plantilla para cubrir las tres zonas del campo adecuadamente. De tanto vender, el plantel se ha ido debilitando hasta llegar a lo que vemos hoy. A 31 jornadas del final, urgen medidas. Futbolísticamente el equipo está en crisis. De las graves.

Así, todo lo que hemos trabajado durante la semana, se viene abajo». Y digo yo: él está haciendo pruebas y más pruebas para la 'sopa de números' de cada encuentro. Suele introducir modificaciones todas las semanas. En este caso es posible que por un relevo obligado suene la flauta. Ni por esas. Ricca se lesionó en el minuto 23. Entró Juanpi. Una posibilidad para estirar el once que llevaba todo el tiempo situado entre el centro del campo y su portería. Son tantas las situaciones negativas... Rolón, el llamado refuerzo, lucha, disputa todos los balones, pero lo hace andando. Hay que ver cómo le quitaron la pelota en el segundo gol. Parecía que la tenía controlada, pero no. Pienso, por el ritmo que le imprime a sus intervenciones, que es un 'jugador de paseo'. Lo peor es que hay más en La Rosaleda.

¿Cuantos balones tocó arriba durante el primer tiempo? Un punto alcanzado de los veintiuno disputados. Que Míchel tiene la espada esa... de Damocles, encima para cortar su contrato. Lo sabe él y veintitantos mil abonados. Torres, cuando le preguntaron si pensaba que la solución era cambiar de míster, respondió: «La responsabilidad es de la planificación de la plantilla, del entrenador, de los jugadores... De todos». Al-Thani tiene que actuar, aunque sea dejando el cargo.

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