La autogestión de los Al-Thani lleva al Málaga al desastre en 28 meses

Abdullah Al-Thani saluda a Sandro la pasada temporada. /Ñito Salas
Abdullah Al-Thani saluda a Sandro la pasada temporada. / Ñito Salas

El deseo del jeque de no contar con un director general y la sucesión de hombres de confianza han influido directamente en el declive deportivo

Sergio Cortés
SERGIO CORTÉS

Aunque en la víspera este periódico ya había apuntado el casi seguro desembarco de un abogado granadino llamado Pedro González Segura, la noticia saltó como una bomba el 29 de noviembre de 2015, al término del derbi Málaga-Granada: Vicente Casado era destituido como director general. En las semanas previas ya se barruntaba tormenta por la negativa del hoy ejecutivo de la Federación Española de Fútbol a determinadas exigencias de los propietarios, a intromisiones en la gestión del presidente, Abdullah Al-Thani, y a los antojos y los gastos descontrolados de sus hijos. Casi veintiocho meses después (exactamente, 836 días más tarde), la autogestión de la familia catarí ha llevado al Málaga al desastre e incluso amenaza el futuro de la entidad a medio plazo.

El Málaga ha jugado demasiado tiempo con fuego. Desde su paso por la Champions –una temporada que se sobrellevó por la infinita implicación de Manuel Pellegrini, su equipo de trabajo y los futbolistas–, sólo ha sido plácida una de las cinco temporadas, la primera bajo la dirección de Javi Gracia. En las restantes se ha sufrido, con más o menos intensidad, el declive paulatino en el nivel de los futbolistas por la falta de inversión de los propietarios. No obstante, ha sido en las dos últimas campañas cuando la ausencia de liderazgo en la gestión y la consiguiente falta de exigencia a la plantilla han derivado en una sucesión de acontecimientos que han desembocado en un casi seguro descenso a Segunda División.

Golpe de estado

Al-Thani descabezó el club también en un golpe de estado urdido desde dentro y con cierto apoyo externo y así comenzó un periodo de autogestión . Cara al exterior, al aficionado, se visibilizan más las decisiones en el ámbito deportivo porque al fin y al cabo el club depende del equipo y de que, como se suele decir, la pelota entre. Pero el trasfondo del descalabro guarda más relación con la falta de estructura que con la errática política de fichajes de los dos últimos veranos. De haber existido un mínimo liderazgo uniforme, y no tantos bandazos con la batuta, no se habrían realizado operaciones impensables y de todo punto absurdas.

El Málaga es un club sin patrón. Que ninguno de los miembros de su consejo de administración estuviera en el almuerzo protocolario del amistoso España-Costa Rica (el primer partido de La Roja en La Rosaleda en muchos años) refleja la escasa implicación de los Al-Thani. Es probablemente el detalle más llamativo en todo este periodo de autogestión en el que el club ha carecido, por expreso deseo del jeque, de la figura de un director general.

Durante este periodo el jeque ha desoído las peticiones de LaLiga de que creara una estructura

Ninguno de los Al-Thani estuviera en la comida protocolaria del amistoso España-Costa Rica

Porque pronto, muy pronto Pedro González Segura –que entró en el club como un elefante en una cacharrería, rueda de prensa incluida– se percató de que los galones que supuestamente le iban a conceder eran inexistentes. Aquellas amenazas sobre Casado (que luego se demostraron sin base) lo dejaron retratado. Eso sí, dejó como legado el visto bueno al acuerdo por el que el club se gastó todo lo que había llegado por Amrabat (ocho millones) en Chory Castro y dos uruguayos totalmente desconocidos (de uno de estos, en particular, ni existían informes...)

Desautorizados

Durante dos años y casi cuatro meses los Al-Thani han desoído continuamente la petición de LaLiga de que crearan una estructura lógica, con un director general que fuera el interlocutor con todas las de la ley (el abogado del club, Joaquín Jofre, y el responsable del departamento económico, Roberto Cano, no tienen potestad para autorizar el desembolso de cantidades que en el mundo del fútbol ya son ridículas). El presidente se ha limitado a dar cierto poder uno tras otro a determinadas personas, igual que ha ido rotando el primer plano de varios de sus hijos (cronológicamente, Nasser, Nayef y Hamyan, porque a Rakan no se le conoce ningún mérito más que pedir adelantos de dinero).

Primero fue González Segura, apoyado en Vicente Valcarce y la ‘tuitera’ Belén Álvarez (es obvio que esta pasó a ser persona de confianza por sus loas permanentes al jeque en Twitter, no por su condición de periodista y mucho menos por su inexistente relación con el Málaga); después, Carlos López, que oficialmente era el delegado del primer equipo, y finalmente, Carlos ‘Coki’ Pérez, incorporado como asesor del presidente y que, harto de las actitudes sin sentido de la familia propietaria, no tardó en aceptar una oferta de LaLiga para emprender la aventura en Estados Unidos. Y enmedio, un tipo desconocido, Ahmed Al-Rajehi, que pasó de ser el chófer de los hijos a presumir de cargo en su tarjeta con el escudo del Málaga.

Esa falta de mando en las oficinas se ha dejado sentir en los dos últimos años. Demasiado pronto, a los tres meses de descabezar la cúpula, el jeque ya no confiaba en el director deportivo al que había elegido después de entender inviable por enfermedad el ascenso de Manel Casanova. Las operaciones de los futbolistas uruguayos le olieron a cuerno quemado. A partir de ahí Francesc Arnau sólo buscó contentar a los Al-Thani, que el año pasado a estas alturas ya le habían impuesto a Marcelo Romero y Demichelis e iban a entorpecer cualquier gestión.

A partir de ahí es sobradamente conocido. Arnau, preso de sus temores, nunca dio un paso al frente para exigir plenos poderes. El jeque retrasó todo lo que quiso fichajes entre mayo y junio (unos no pudieron venir y otro, como Meré, dejó por los suelos la imagen del Málaga), torpedeó otros (Javi García o el deportivista Adrián) y hasta se erigió en director deportivo con el fichaje de Rolón. Entonces la autogestión llegó al culmen: Abdullah Al-Thani fue director general y director deportivo. ‘Dejó’ este cargo el 10 de octubre con el equipo colista, con un punto tras siete jornadas y, sobre todo, una plantilla terriblemente pobre. No parece que la autogestión vaya a variar y esa es la gran preocupación del aficionado.

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