Del bochorno a la ‘obligada’ ilusión

Míchel, durante el entrenamiento de ayer/Salvador Salas
Míchel, durante el entrenamiento de ayer / Salvador Salas

El Málaga necesita pasar página tras el fracaso copero para evitar males mayores mañana en LaLiga

Antonio Góngora
ANTONIO GÓNGORA

La debilidad que exhibe el Málaga en cada partido por distintas circunstancias lleva a los aficionados y también a algunos responsables de la entidad a hacer bueno en cierto modo el famoso dicho popular de «no hay mal que por bien no venga». De ahí que, tras el bochornoso partido del equipo de Míchel en la Copa, que lo llevó a la eliminación frente a un Numancia con los reservas, todos los mensajes apuntan ya a una rápida, más bien urgente, recuperación anímica para afrontar el partido de mañana en La Rosaleda, en LaLiga contra el Levante, con la ‘obligada’ ilusión de sumar un nuevo triunfo, que sería en su caso el tercero en dieciséis encuentros oficiales esta temporada.

La eliminación ante el Numancia la darían por buena algunos integrantes del club si el equipo consigue remontar el vuelo para alejarse del descenso

Existe división de opiniones sobre la idoneidad de realizar un esfuerzo extra en la Copa del Rey cuando el equipo se está jugando la salvación liguera, pero la coincidencia es total en relación al ridículo encuentro disputado por los hombres de Míchel contra un rival de Segunda que utilizó a sus hombres menos habituales en el estadio de Martiricos. De ahí que, una competición que podría haber sido balsámica en el capítulo deportivo en el caso de haber logrado la clasificación, se ha convertido en un problema más, en una nueva demostración de las carencias del conjunto blanquiazul, que no brilla individualmente ni tampoco como equipo. Los desajustes y las imprecisiones lastran siempre el juego malaguista, con los titulares y con los suplentes.

Apuesta copera

Míchel aseguró en todo momento que apuesta por la Copa, que no iba a ‘tirar’ esta bonita competición, que reforzaría también al equipo en el caso de que los resultados fueran positivos. Pero el Málaga jugó el sábado en el Bernabéu, el martes frente al Numancia y mañana recibirá al Levante. Serán tres partidos en seis días, por lo que el técnico hizo rotaciones en busca de disponer de sus mejores hombres para mañana. Ante el Madrid jugaron los titulares con algún mínimo y obligado retoque, por lo que en la Copa tocaba disponer de muchos reservas, algunos de los futbolistas que menos minutos habían acumulado hasta ahora.

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Hasta tres filiales tomaron parte en el choque contra el cuadro soriano, dos de ellos como titulares, mientras que el resto del once también estaba plagado de los menos habituales. Pese a que la plantilla está exhibiendo menos nivel de lo esperado en el capítulo individual, el equipo tampoco está funcionado como bloque y se ve superado una y otra vez por los rivales, sin aportar demasiado desequilibrio, sin apenas profundidad y con nulo acierto de los atacantes cara a la meta rival.

Tras el encuentro del martes, los comentarios en la zona mixta de La Rosaleda eran muy diversos. Todos coincidían en lo relativo al fiasco, al desastre, pero algunos otros, daban por buena la eliminación en la Copa a cambio de un triunfo mañana (el Levante sí cumplió al deshacerse del Girona) y una remontada posterior que permita al Málaga eludir la zona de descenso para mantener la categoría cara a la próxima temporada. Pero la ilusión se centra ahora en LaLiga tras el sonado fracaso, algo que sucede por tercera campaña consecutiva contra un rival de categoría inferior. Y el choque de mañana pasa a ser una nueva final en la que al Málaga sólo le vale ganar para mantener ciertas esperanzas de no quedarse descolgado de la zona de permanencia, algo que tiene ahora a nada menos que a cinco puntos.

Para cambiar el rumbo en LaLiga, el Málaga, con tan sólo siete puntos en trece partidos, deberá echar el resto en los cuatro encuentros que le quedan hasta las vacaciones navideñas. Recibirá al Levante y el Betis, mientras que visitará a la Real y el Alavés. Deberá sumar, al menos, seis puntos de los doce que estarán en juego para llegar a las vacaciones navideñas todavía con vida, con opciones de reaccionar y escalar posiciones. El primero de los retos llegará mañana en un partido trascendental, pero ahí no quedará todo, ya que la necesidad de triunfos obligará al equipo de Míchel a encontrar la regularidad para salvar los muebles esta temporada.

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