Borja Bastón, de gran esperanza a cuarto delantero

Recio y Borja Bastón, en un reciente entrenamiento. /Salvador Salas
Recio y Borja Bastón, en un reciente entrenamiento. / Salvador Salas

Su indolencia en Soria ha pasado factura al ariete, que ahora está incluso por detrás de En-Nesyri

Sergio Cortés
SERGIO CORTÉS

Costó mucho, más de lo que pudiera pensarse. Fue complicado no ya incorporar a Borja Bastón, sino entrar en la puja por él. Varios clubes estaban al acecho en el mes de junio, pero el Málaga contó con el ‘factor Míchel’ para convencerlo, e incluso el delantero centro prefirió esperar varias semanas (aquel periodo de Ramadán en que la planificación se frenó en seco) antes de escuchar otras propuestas. Era la gran esperanza ofensiva del equipo, pero hoy por hoy ha pasado a ser el cuarto delantero, superado incluso por En-Nesyri.

En estos momentos, a mes y medio de las vacaciones navideñas, Borja Bastón está bajo mínimos. Sería exagerado (y nada riguroso) afirmar que se encuentra sentenciado, pero sí es cierto que mucho debe mejorar a todos los niveles para recuperar la confianza del entrenador. Míchel lleva varias semanas sumamente decepcionado por su rendimiento, pero ya no lo oculta.

El cuerpo técnico confía en que el madrileño mejore a todos los niveles para que el Málaga tenga más capacidad ofensiva

El partido de Soria ha marcado para mal a Borja Bastón. El ariete malaguista completó un partido desafortunado en la Copa frente al Numancia y, según argumentan en el cuerpo técnico, mostró demasiada indolencia. Si se repasa el partido, es cierto que el madrileño no pudo en ningún momento con dos modestos centrales como Dani Calvo y Elgezabal. Y lo que es peor, ni siquiera ganó balones por alto. La sensación de que el futbolista bajó los brazos muy pronto fue una de las razones por las que Míchel estalló tras el encuentro en Los Pajaritos. Uno de los señalados era el delantero cedido por el Swansea.

Moral baja

Desde el primer día de trabajo Míchel le insistió a Borja Bastón en lo que le pedía para que su aportación al equipo fue real. El madrileño y su entorno se quejan en privado de que ha tenido pocas opciones de remate, pero no es menos cierto que en algunos encuentros se precipitó en el remate y en ocasiones anduvo lento de reflejos. Esas malas actuaciones han minado aún más la moral de un futbolista que depositó muchas esperanzas en la aventura en la Premier League y que acabó decaído por la escasez de oportunidades que se le presentaron.

Hace ya varias semanas que Borja Bastón pasó a estar por detrás de Rolan y Peñaranda –este último, descartado en verano– cuando estos ni siquiera se consideran delanteros, sino que se sienten más comodos como extremo o, como mucho, en la función de segundo punta. Encima, el dinamismo de ambos también ha jugado en contra del teórico ‘nueve’ titular del Málaga, que se ha visto relegado poco a poco a un papel secundario. Pero lo que no esperaba él ni tampoco muchos en el vestuario y en el entorno era que En-Nesyri también lo superara.

Frente al Celta Míchel no tuvo dudas: recurrió al joven internacional marroquí para tratar de ganar metros ante el acoso del rival con tan mala fortuna que con él en la banda, dispuesto a salir, llegó el empate del cuadro vigués. A la postre En-Nesyri participó en el gol del triunfo –aunque su disparo iba con toda seguridad muy por encima del marco visitante– y tuvo su aportación. No mucha, pero suficiente. En Villarreal el técnico pensó en la misma fórmula, puesto que el rival había comenzado a arrinconar al Málaga. Pero de nuevo en ese instante llegó un tanto en contra, el 1-0.

En el estadio de La Cerámica Borja Bastón volvió a estar por detrás de En-Nesyri y fue el último relevo. Míchel recurrió a él en el minuto 80 y movió las piezas en ataque al situarlo en punta junto al marroquí y desplazar a Peñaranda a la banda derecha. El partido ya estaba para poco, pero al madrileño se le volvió a ver sin chispa ni ánimo. Yahí precisamente deberá trabajar el cuerpo técnico, porque el Málaga necesita que el ‘nueve’ recupere un óptimo nivel para que el equipo tenga más capacidad ofensiva. De lo contrario, el futuro será muy oscuro. Para el madrileño, pero también para el propio Málaga.

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