Borja Bastón se redime a tiempo

Borja Bastón./Ñito Salas
Borja Bastón. / Ñito Salas

El ‘nueve’ madrileño puso fin a más de un año de sequía, un total de 917 minutos en competición oficial, con un gol crucial ante su exequipo y en el último tramo del encuentro

Pedro Luis Alonso
PEDRO LUIS ALONSOMálaga

El gol es redentor. El fútbol, que aplica castigos cuando menos se espera, también lo es. Borja Bastón lo sabe, también el resto de futbolistas etiquetados con el ‘nueve’, pero hacía meses que no veía la luz al final del túnel. El madrileño autor de 23 goles con el Zaragoza en Segunda en la temporada 2014-15 o de dieciocho con el Eibar en su debut en Primera en la 2015-16, había visto de repente cómo la portería menguaba.

La Premier League hizo daño a su confianza. No fue capaz de ganarse una plaza en el Swansea, a donde llegó por 18 millones de euros de traspaso, y su última diana oficial (que no sumó puntos, en un 3-2 en Londres ante elArsenal) databa del 15 de octubre de 2016.

Han tenido que transcurrir la friolera de 917 minutos (el equivalente a algo más de diez partidos completos) en competición oficial para que llegara una nueva diana, pero no una cualquiera. Ante su exequipo, que aportó dos puntos al Málaga y un triunfo vital, que coloca ahora a los suyos a cuatro puntos del rival y otorga el segundo triunfo de la temporada. A seis minutos del final supo aún mucho mejor.

Fue en el 84 del encuentro, pero bien pudo ser en el 76, cuando otro pase filtrado desde el centro del campo también le dejaba en una situación pintiparada rompiendo el fuera de juego por el centro. Sin embargo, la acción, realmente difícil , fue invalidada por ‘offside’ por Martínez Munuera a instancias de su asistente. Craso error.

Borja Bastón ya tenía decidido entonces cómo definir. Y repitió esquemas mentales tras el pase de Juanpi, otro que también da pasos adelante en su redención. Borja marcó como los grandes, con suma tranquilidad y con clase. Era el definitivo 3-2. «La jugada pasó muy rápida, tenía en la cabeza meter el gol y gracias a Dios pude hacerlo», comentó después.

El ariete, que había perdido plaza de titular víctima de cierta desidia en su comportamiento en el campo, se ha reenganchado ahora. «El gol es muy importante, porque lo he pasado mal», reconoció. «Estar sin marcar implica momentos complicados, porque el equipo no gana y el delantero no marca», añadió, y en ese momento también se acordó de la unidad del vestuario, válida hasta en los peores instantes: «Quiero agradecer a mis compañeros todo el cariño que me han dado en estos momentos».

Si era crucial derrotar al Deportivo, tampoco es baladí que la acción decisiva la protagonizara Borja Bastón, quizás el más necesitado de todos. «En el vestuario las victorias se perciben como colectivas, pero hay más alegría porque todos saben que Borja estaba sufriendo mucho. Un goleador, cuando no tiene gol, lo pasa peor que nadie», sentenció Míchel desde la sala de prensa, pero también dejó deberes para su futbolista:«Tiene que seguir haciendo lo que ha hecho hoy».

El gol de Borja Bastón, aun a falta de pocos minutos para el pitido final, se estaba intuyendo por el rumbo que tomó el encuentro. El Málaga se sintió más convencido tras el 2-2, atacó con más efectivos y a Bastón se le vio más cómodo que nunca en esa dinámica. Míchel ya había advertido en la víspera del choque que estaba más satisfecho con su actitud en el trabajo diario. «Creo que ahora se da cuenta de la situación colectiva», manifestó.

Ahora Borja Bastón puede ganar puntos para entrar en los planes del equipo. Hay dos puestos para tres candidatos –si se incluye a Peñaranda y Rolan–. Suele ser ley del fútbol que cuando el delantero cierra su sequía... lloverán más goles.

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