¡Que bote La Rosaleda!

¡Que bote La Rosaleda!
Sergio Cortés
SERGIO CORTÉS

La Liga va a ser demasiado larga. Esa es la previsión. Hace tiempo que cada partido es una final para el Málaga y hace tiempo que cuerpo técnico, plantilla, afición y prensa lo tenemos asumido. En mi opinión ahí radica la ventaja respecto a otros rivales. Uno no sabe lo que tiene hasta que se arriesga a perderlo. El Betis, que comparece esta noche en La Rosaleda, es el mejor ejemplo. Precisamente me recuerda al Málaga del año pasado, con unas expectativas desbordadas y posteriormente una cruda realidad: no es calidad todo lo que reluce. El cuerpo me pide arremeter contra la sociedad Tebas&Roures, los dueños del fútbol español y artífices de una política de horarios tan desastrosa como arbitraria. Otro derbi en lunes (perjudicial para el espectáculo), otro partido muy de noche (perjudicial para el seguidor malaguista y, por supuesto, para el equipo), otros dos encuentros decisivos (en Vitoria y Getafe) con escaso margen de recuperación. Pero conviene no desviar la atención. Obligatoriamente el foco debe estar puesto estas horas en la cita con el conjunto verdiblanco y en un respaldo masivo y sin fisuras a los pupilos de Míchel. Hay demasiado en juego como para distraerse. Por eso confío en que hoy La Rosaleda esté a tope y también en que el infinito ánimo del Fondo Sur contagie al resto. Parecía que el Frente Bokerón y los Malaka Hinchas no iban a entenderse pese a que estaban condenados a ello, pero ambas partes han dado un paso crucial para formar un grupo homogéneo que ha tirado del equipo cuando este se hundía y no encontraba una tabla a la que aferrarse. Ya sé que la hora es terrorífica y que el número de fieles menguó considerablemente frente al Levante (ni 18.000 personas en viernes), pero hoy, más que nunca, ¡que bote La Rosaleda!

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