BUEN COLEGIADO

MARTÍN NAVARRETE

P ocas cosas se pueden decir del colegiado valenciano Mateu Lahoz y las que se pueden destacar todas son buenas, debido al magnífico nivel que muestra. Cierto es que el partido no ofreció dificultad alguna. La falta de la calidad de los contendientes y la nula agresividad que mostraron facilitaron en gran medida el arbitraje. No obstante, Mateu, fiel a su estilo, dejó jugar; fue muy parco en el uso del silbato, dialogante, lo que le llevó a transmitir cercanía con los profesionales, así como una enorme serenidad que le lleva a controlar con equilibrio el juego.

Un aspecto que incrementa y destaca su buen trabajo es el control disciplinario. Amonestó en los primeros minutos del encuentro a David López por abrir los brazos en la disputa del balón impactando en la cara de En-Nesyri. Minutos después no duda en mostrar tarjeta a Recio por derribar por detrás, arrollándolo, a Víctor Sánchez y a Hermoso por acción clara sobre el jugador marroquí del Málaga. En el segundo periodo, muestra dos a Diego González por falta clara sobre Piatti y a Javi Fuego por otra acción con derribo al malaguista Juanpi.

Sin mucho que destacar, quizás el excesivo diálogo que sostiene con unos y otros a lo largo del partido, lo que provoca situaciones de pérdida de tiempo que llevan a la exasperación de la grada. Excesivamente permisivo con las pérdidas de tiempo en la acciones de puesta del balón en juego. Su asistente Cebrián Devis no estuvo a la altura de Mateu, con algunos despistes en la indicación de saques de banda en el sentido equivocado y acumulando algún que otro error en las indicaciones de faltas en la disputa del balón.

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