«Gracias Málaga por tanto; volveré»

Camacho rompió a llorar durante su comparecencia de ayer, mientras leía su carta de despedida. / Álvaro Cabrera

Camacho se despide del club y de los aficionados entre lágrimas: «Se va un malaguista; os llevaré en mi corazón»

Antonio Góngora
ANTONIO GÓNGORA

Camacho ya es historia del Málaga. El jugador se despidió ayer del club y de los aficionados entre lágrimas para incorporarse al Wolfsburgo alemán, donde ha firmado por cuatro temporadas. Su adiós fue tan emotivo como se preveía, ya que el jugador y su familia estaban muy integrados en la ciudad. El aragonés, que era el líder del equipo, como había admitido el propio Míchel, leyó una carta en la sala de prensa de La Rosaleda ante los medios allí congregados, para agradecer a la entidad y a los seguidores el trato recibido. «Gracias Málaga por tanto; volveré». Esas fueron las últimas palabras del escrito que llevó preparado, porque sabía que iba a ser imposible acordarse de todo lo que quería decir.

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A la cita no pudieron acudir los componentes de la plantilla ni muchos integrantes del club debido a que los futbolistas se encuentran ya en plena pretemporada, en Estepona (Camacho fue hasta allí el sábado para despedirse de ellos). Pero sí estuvieron en la sala de prensa Juan Cortés del estadio el consejero Francisco Martín Aguilar y la familia del futbolista, que lo arropó en todo momento. Y también lo acompañaron en la mesa Francesc Arnau y Francisco Ceballos. Intentó disimular su emoción, aunque al llegar a los asuntos clave de la carta tenía que detenerse para soltar algunas lágrimas. «Se va un malaguista, pero, esté donde esté, os llevaré en mi corazón», destacó el futbolista, que la próxima temporada jugará en la Bundesliga. El Málaga, a cambio, recibirá 13 millones y dos más estarán en función de los objetivos que consiga el medio centro y el Wolfsburgo.

Sentimientos encontrado

Admitió que la determinación final de marcharse fue complicada de tomar, ya que se mezclaba la alegría de mejorar con el desconsuelo por abandonar lo que considera su casa. «Es una decisión difícil para mí y mi familia, con sentimientos enfrentados. Por una parte es ilusionante por darle un giro a mi carrera y vivir una nueva experiencia, pero estoy triste porque aquí he pasado los mejores años de mi vida. Viví momentos únicos, buenos y malos. Jugamos la Champions, me llamaron para la selección y también fue un orgullo haber llevado el brazalete. Aquí he formado una familia y ha nacido mi hijo, que es malagueño y malaguista, y tanto, porque sólo se calmaba con el himno del Málaga», explicó.

El aragonés se mostró agradecido y destacó a Javi Gracia y también a Míchel: «Dejo a mi querido Málaga en buenas manos»

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El capítulo de agradecimientos fue muy amplio e incluyó a todo el club, a los directivos y los empleados, aunque hizo hincapié en algunos de ellos. «A Javi Gracia, por el que siento una especial debilidad», y Míchel, «con el que ha sido todo corto, pero intenso. Sé que dejo a mi querido Málaga en buenas manos», destacó. No se olvidó de sus compañeros, de algunos especialmente, el cuerpo médico y sus colaboradores, su familia y los aficionados. «A los malagueños y malaguistas, que hemos disfrutado y llorado, pero juntos. Siempre me he sentido querido y arropado por vosotros. Gracias», dijo.

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