NADA CAMBIA

Sergio Cortés
SERGIO CORTÉS

Ahí sigue el Málaga, a siete puntos, y con la misma cantinela de siempre: «Si ganamos el próximo partido...» Nada cambia. Ni en el equipo ni en el club ni desgraciadamente en la afición. ¡Con qué poco se conforman los seguidores blanquiazules! Otra derrota más y de nuevo, como otras tardes, salida del estadio entre la resignación y el conformismo. Sinceramente, a veces pienso que el resultado y la marcha del equipo causan tanta indiferencia como el espectador no cinéfilo que acude a ver una película sueca subtitulada. Nada cambia. El presidente sigue desaparecido, y sus hijos, más preocupados de la foto y de sus gastos. Veía el otro día las imágenes de la puesta de la primera piedra de La Academia y no entendía tanta sonrisa. Es incomprensible que las instituciones se presten al juego tras los ataques permanentes de Al-Thani (alguno, incluso, horas después de que le regalaran una rotonda) y la extraña reestructuración de la Fundación. Nada cambia. El equipo ha experimentado una notable mejoría desde la llegada de Iturra (en los dos últimos partidos de Míchel y los cinco de Jose), pero en ataque tiene muchas carencias. Mientras el técnico apueste por En-Nesyri, que no tiene gol, y piense que Rolan «no tiene trabajo defensivo» -por no hablar de sus errores y/o su tardanza en los cambios-, el futuro no es prometedor. Nada cambia. Ante cualquier duda, los árbitros castigan al pequeño. El Málaga, hundido desde la pretemporada (cuando Al-Thani y Arnau trajeron para sustituir a Camacho a Rolón y Kuzmanovic, que ya no van ni convocados), también se ha visto perjudicado en momentos puntuales. Todo suma en el descalabro o todo resta en el intento de crecimiento. Nada cambia. Algunos futbolistas siguen sin jugar 'de verdad' mientras Jose insiste en las medias verdades, como el gol encajado en Las Palmas o que Peñaranda se ha retrasado en varios entrenamientos (sí, se ha retrasado, pero al margen de aquellos en los que ha faltado). Queda el consuelto de que nada cambia en la tabla, aunque sea con una jornada menos. Como mínimo, en una Liga donde, ojo, 12 o 14 equipos no se jugarán nada al final, el Málaga necesita ocho triunfos. Y entre ellos, ante Levante y Deportivo.

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