Del clamor contra Al-Thani a la pleitesía a Isco

La pancarta retirada en Preferencia y que sustituyeron por otra después./Ñito Salas
La pancarta retirada en Preferencia y que sustituyeron por otra después. / Ñito Salas

Crece el malestar contra el jeque el día que el benalmadense le marca por primera vez un gol a su exequipo

Pedro Luis Alonso
PEDRO LUIS ALONSOMálaga

Hubo un día en que el hombre de confianza del jeque, Abdullah Ghubn, se fijó en un menudito jugador de Benalmádena en un Preeuropeo sub-19. Se llamaba Isco y hacía años que había emigrado a Valencia, pero su repesca fue uno de los mayores aciertos en el inicio de la 'era Al-Thani', cuando los euros no escaseaban y había un propósito de crecer. Por eso resultó tan difícil asumir anoche cómo ese tal Isco resolvió la cita en La Rosaleda jugando para el Real Madrid al tiempo que la grada no dejó de expresar en todo el partido su malestar con el jeque. Así se escribe la decadencia malaguista.

Fue ponerse a rodar la pelota y escucharse desde la Grada de Animación del Fondo Sur el clásico «¡Al-Thani, vete ya!» y su variante «¡Estamos hasta los huevos del jeque de Catar!». El hartazgo tiene sentido con el equipo a una derrota de dar con sus huesos en Segunda, con un proyecto deportivo progresivamente depauperado y una suma interminable de desaciertos en la gestión.

No hace mucho el Málaga-Real Madrid era una cita ineludible para la familia Al-Thani. El jeque se codeaba con Florentino Pérez y posaba con orgullo para los medios internacionales. Ayer la saga hizo mutis por el foro en el palco. Sin noticias de sus hijos, Rakan, Nasser y Nayef, o de su hija, Hamyan, a la que se pudo ver por la mañana en el 4-0 del Málaga femenino al Pozoalbense, que valió el billete para jugar la fase de ascenso a Primera. Ninguno acudió al estadio, ni siquiera a un palco privado para pasar de incógnito.

No hubo rastro de la presencia de los propietarios en el estadio de Martiricos

Consciente de que lo que iba a suceder, un grupo de jóvenes aficionados en la zona baja de Preferencia mostró una pancarta con el lema «¡Al-Thani, vete ya!», que fue retirado antes del descanso. Anticipándose al futuro, más tarde mostraron otra distinta: «No podemos expresar. ¡Socorro!».

Gol sin celebración

Y mientras, Isco comenzó a ofrecer lo mejor de su repertorio, lo que hasta ahora no había mostrado en sus citas anteriores ante el Málaga, se decía que por no hacer daño alguno al club de sus amores. El de Arroyo de la Miel, al que se vio ya esta campaña con la selección española en Martiricos (mostró una amplia gama de detalles técnicos en la goleada a Costa Rica), decantó la cita de anoche. Primero, de golpe franco directo. No estaba Cristiano Ronaldo, y la posición del lanzamiento era estupenda. La clavó ante la impotencia de Roberto, aunque cabe matizar que no existió acción punible alguna sobre el malagueño. Casi ni le tocaron en un par de gambeteos cerca de la luna del área.

El malagueño no hizo el más mínimo gesto de celebración. Luego Isco estuvo generoso en la asistencia a Casemiro en el 2-0, en un pase atrás con algunas opciones para haber definido él mismo. En el momento de la sustitución, para que entrara Mayoral, si la ovación no fue más estruendosa es porque el futbolista estaba cerca de la línea de banda y tardó poco en dejar el campo, pero eso sí con un gesto de agradecimiento y conocedor de que en algún momento de su carrera su destino se podrá cruzar con el del Málaga.

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