Clamor en La Rosaleda: «¡Ahora más que nunca: Al-Thani, vete ya!...»

Una vez más, ninguno de los Al-Thani estuvo en el palco, presidido ayer por Antonio Benítez. /Ñito Salas
Una vez más, ninguno de los Al-Thani estuvo en el palco, presidido ayer por Antonio Benítez. / Ñito Salas

Abatida por la agonía del equipo, la afición vuelve a apuntar al propietario e incluso tira de ironía y sarcasmo en cánticos

Pedro Luis Alonso
PEDRO LUIS ALONSOMálaga

El Málaga castigó a su sufrida parroquia con una noche ignominiosa en La Rosaleda, otra más que recordar en una temporada histórica en decepciones. Sin la más minima confianza en sus posibilidades, el equipo, con alguna honrosa excepción, saldó la difícil visita del Barcelona con uno de los peores comportamientos posibles: la ausencia de respuestas, la falta de ritmo y de intensidad en la presión, y la preponderancia de intereses individuales en el campo.

Fue curiosa la respuesta de la Grada de Animación, que estuvo intentando forzar la ola en el estadio y tiró de ironía y sarcasmo en muchas ocasiones. «¡Un tiro a puerta, queremos un tiro a puerta» o «¡Rolan, selección!», al tiempo que se entonaron olés cuando el equipo enlazó algunos pases sin perder el balón. Pero el nuevo grito de guerra es «¡Ahora más que nunca: Al-Thani, vete ya!», que se unió a los clásicos «¡El Málaga somos nosotros!» o «¡Es de Primera, el Málaga es de Primera...!» También hubo recados a la plantilla como el «¡Jugadores, mercenarios!» o «¡Esta camiseta no os la merecéis!». Y al final del partido los abuchearon ante un tímido intento de los futbolistas de aplaudir hacia la grada.

A fuerza de encadenar una desilusión tras otra –tres meses sin ganar, dos puntos de 39 en disputa y siete derrotas seguidas– la indiferencia predominó en muchos momentos sobre el derecho a patalear del respetable.En muchas fases del partido se dio la curiosa circunstancia de no apreciar apenas sonido ambiente en un estadio casi lleno, pero es a la que ha condenado el Málaga a su parroquia.

El equipo se condena a once puntos de la zona de permamencia a falta de diez jornadas

Sólo las cuentas matemáticas impiden hablar de descenso. Para cualquier lógica deportiva la situación es de ‘game over’.El Málaga queda abocado a una remontada inédita en la historia de la Liga si es que pretende el milagro de salvar la categoría. La inesperada victoria del Levante en Getafe de ayer (0-1) sitúa ya la zona de permanencia a once puntos, con treinta en liza. No hay precedentes de un equipo que haya salido de tal apuro y, lo que es peor, en un Málaga que al menos no se rendía ante las adversidades ya ni siquiera cabe este  argumento.El declinar de los últimos partidos apunta a un equipo entregado, que ha bajado los brazos.

Récord de derrotas seguidas

El panorama desolador, con 0-2 a la media hora de partido, lo terminó de adornar Samu, quizás hasta entonces el más desacertado de los malaguistas en el campo. Una patada no se sabe si de impotencia, frustración, pérdida del sentido de la realidad o todas ellas lo dejó de antemano fuera del partido. El canterano se desentendió del balón y dio una patada por detrás a Jordi Alba al tobillo derecho. Martínez Munuera no se apiadó y le mostró la roja.

La derrota de anoche implica otro récord negativo en la penosa temporada malaguista, el de derrotas consecutivas. Igualado el registro de la campaña 2003-2004, con Juande Ramos en el banquillo, se superó ayer al encadenar siete tropiezos: ante Las Palmas (1-0),Atlético de Madrid (0-1), Valencia (1-2), Athletic (2-1), Sevilla (0-1), Leganés (2-0) y Barcelona (0-2).

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