Conmoción en el malaguismo por la casi segura marcha de Pablo

Pablo, ayer en el ensayo de los lanzamientos de penalti. / Santisteban

El club fue informado a comienzos de la semana, aunque el Villarreal busca fórmulas para contar ya con los 12 millones y evitar que otro equipo interfiera en el acuerdo

Sergio Cortés
SERGIO CORTÉS

La noticia fue calificada de ‘bomba’ por los propios componentes de la plantilla concentrada en Garderen (Holanda). Sólo un puñado de ellos estaba al tanto de que Pablo previsiblemente está viviendo sus últimas horas como jugador malaguista, así que la información adelantada por SUR en su edición digital (SUR.es) en la noche del viernes corrió como la pólvora. Si todo transcurre con normalidad, su futuro está en su tierra. El Villarreal ya ha cerrado un acuerdo con el representante del futbolista para pagar la cláusula de rescisión (que asciende a 12 millones), aunque busca fórmulas para contar ya con esa cantidad y evitar así que otro equipo interfiera en el pacto alcanzado.

El Málaga sabe desde comienzos de la semana (en concreto, desde el lunes) que esta operación se encuentra en marcha. Los responsables de la entidad, que fueron informados de que el Villarreal y Pablo han cerrado un acuerdo, guardaron absoluto secreto sobre esta cuestión hasta el punto de que la noticia adelantada por este periódico causó un impacto enorme no ya entre los aficionados, sino especialmente en la concentración del equipo en Garderen. Eran muy contadas las personas que estaban al tanto de la situación. Entre ellas, obviamente, se encontraba el entrenador, Míchel (como no podía ser menos), aunque el mutismo del madrileño ha sido total durante estos días. De ahí que, como reconocen los más cercanos a este, haya caído como una bomba.

Y es que a estas alturas existía cierta confianza respecto a que Pablo no saliera del club este verano. Como informó SUR hace más de un mes, reinaba la tranquilidad en torno al supuesto interés del Valencia, porque se sabía con certeza que este club no pasa por su mejor momento económico y además cuenta en la zona en la que se desenvuelve Pablo con jugadores que o bien están descartados y no tienen salida (por su elevada ficha) o bien están en el escaparate para ser traspasados y por los que llegan ofertas ridículas. La vía de la Premier League y de la Bundesliga parece cerrada (aunque el Arsenal y el Tottenham lo habían seguido durante la pasada Liga). El temor real se centraba en que el Villarreal o el Sevilla pudieran entrar en escena. Y al final ha sido el primero de estos.

Las claves del 'caso Pablo'

1
El Villarreal ha llevado todo con máximo secreto para evitar que otro club pueda inmiscuirse en la operación
2
La cláusula de rescisión de Pablo es demasiado baja (sólo 12 millones), lo que siempre supone un riesgo
3
El Málaga ha intentado sin éxito cerrar una nueva revisión del contrato con el jugador y su representante para un incremento de la ficha y de la cláusula de salida. La anterior fue el año anterior
4
El Villarreal todavía no ha podido cerrar la operación porque todavía debe buscar los 12 millones que necesita. Para ello, debe conseguir algún ingreso en los próximos días
5
El Málaga sabe desde el pasado lunes que existe ese acuerdo entre el Málaga y Pablo, y ha comenzado la búsqueda de un recambio. El castellonense será el tercero que deje este verano dinero en las arcas del club, después de Sandro (6 millones) y Camacho (13)

Eso sí, aunque el Villarreal es el que tiene cerrado el acuerdo con Pablo, en el fútbol no todo se puede dar por hecho (ahí está el ejemplo reciente del fiasco con Meré). Igual que el Málaga conoce ese pacto para el pago de la cláusula de rescisión, también está al tanto de que quizá la operación no sea inminente. El club de El Madrigal busca en estos momentos fórmulas para contar pronto con los 12 millones necesarios para financiarla. Esta negociación ha sido ‘top secret’ (apuntan a SUR fuentes conocedoras del caso) y no se ha filtrado absolutamente nada en tierras castellonenses porque existe el riesgo de que, una vez desvelada (como sucedió el viernes por la noche con la información de este periódico), otro club pueda entrometerse, tantear al futbolista con una ficha más alta y hacer frente a la cláusula de salida.

Lógicamente, la conmoción entre el malaguismo es total porque el equipo ya ha perdido a dos piezas importantes, Sandro y Camacho. Las críticas al club en las redes sociales no se hicieron esperar desde el mismo momento en que SUR.es publicó la noticia e incluso un aficionado pidió explicaciones a través de Twitter al presidente, Abdullah Al-Thani. Este trasladó toda la responsabilidad al director deportivo, Francesc Arnau. «Lo siento, tú puedes preguntarle al señor Arnau por qué él quiere venderlo», fue su respuesta, que incluía nueve signos de cierre de admiración. La sorpresa se centra en que el jeque hablara de venta cuando en realidad es una situación que el Málaga no puede impedir. Al menos ahora. Porque las quejas de los aficionados iban dirigidas especialmente a Arnau por la cifra de la cláusula de rescisión, considerada «baja» de forma unánime.

Intentos infructuosos

El Málaga ya revisó el contrato de Pablo el año pasado y se encontraba en negociaciones con el jugador y su representante, Alberto Toldrá, para otro acuerdo de este tipo, que incluía un notable incremento de la ficha del centrocampista y, por supuesto, de la cláusula de rescisión. Sin embargo, todos los intentos habían resultado infructuosos hasta el momento.

El jugador se ejercitó ayer con absoluta normalidad; es decir, con la alta intensidad a la que acostumbra. Pese al buen ambiente y a las bromas habituales, nadie se pronunció ayer sobre esta cuestión en tono jocoso. En estas situaciones impera siempre el respeto al compañero y se trata de no fomentar los nervios en el implicado. Pablo fue el primero por la mañana en llegar al campo de entrenamiento y estuvo peloteando con el preparador físico Manu Gestoso. Después compartió rondo durante cinco minutos con Jony, Luis Hernández, Adrián, Mula y Borja Bastón, con los piques consiguientes. En la segunda parte de la sesión, centrada en el aspecto táctico, jugó en el equipo con peto amarillo como interior junto a Maty y con José Carlos como medio de contención. Para concluir, participó en el ensayo de los penaltis con vistas al torneo de hoy en Duisburgo. El castellonense fue uno de los tres que no falló desde el punto fatídico junto a Adrián y Jony.

El hecho de que el Málaga conociera desde el lunes que el Villarreal había acordado con Pablo el pago de su cláusula de rescisión le ha permitido comenzar a moverse en el mercado. A cuatro semanas para el comienzo de la Liga, el club tiene demasiados frentes abiertos, porque debe buscar un central para completar esa zona, el centrocampista que venga a ocupar la vacante de Camacho (esto es, un medio de contención), un delantero centro que compita con Borja Bastón y ahora un interior que tenga capacidad para asociarse, llegar al área contraria y aportar goles. La preocupación de Míchel y de todos los aficionados está más que justificada.

Juego de asociación, gol, remate a puerta... y también los kilómetros

El Villarreal se ha fijado en Pablo porque considera que tiene mucho margen de mejora y su cláusula de salida es baja. Según explican a este periódico, las virtudes del castellonense no han pasado inadvertidas, como su capacidad para participar en el juego y asociarse con sus compañeros, su llegada a la frontal del área con el consiguiente argumento del disparo a puerta, y también sus virtudes goleadoras. Pero existe otro detalle que valoran los técnicos amarillos: pese a que se trata de un futbolista de juego, posee además excelentes registros en cuanto a kilómetros recorridos; es decir, que su talento no impide que trabaje muy duro en csds encuentro. Efectivamente, si se analizan los datos de la pasada temporada, existe uno demoledor: sólo en un encuentro de los 18 que disputó en la segunda vuelta, en casa frente a Las Palmas, no fue el líder en distancia recorrida (quedó por detrás de Camacho). De los últimos 30 partidos de Liga, en 23 fue el líder en este capítulo (teniendo en cuenta que no jugó el Málaga-Alavés). Asimismo, fue el único que superó la barrera de los 13 kilómetros en un partido: dos veces frente al Madrid (13,05 y 13,16), en Gijón (13,20) y en Granada (13,31).

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