CORAJE Y ALGO DE SUERTE

MANUEL CASTILLO

Como malaguista y malagueño me siento especialmente desolado. Y hasta podría decir que siento vergüenza ajena, no porque el Málaga fuera incapaz de marcar siquiera un gol en Las Palmas ni tampoco por su humillante condición de colista; es que, por encima del rendimiento de una plantilla hecha a base de retazos, influye todavía más la imagen de un club que esgrime y publica su falta de medios, su pobreza, para llevar a cabo fichajes que acaban llevándose otros clubes de menor entidad y capacidad económica recién llegados a la élite. Mientras tanto, el presidente y propietario del Málaga, el jeque, abundando en ridículos mensajes de apoyo al equipo que, además de hipocresía, parecen rezumar cachondeo o provocación. Más que indagar sobre lo que le ocurre al equipo cabe preguntarse qué pretende Al-Thani.

Hace setenta años, en una situación similar a la de ahora, el presidente Navarro Nogueroles cortó por lo sano y de una sola tacada fichó toda una delantera, pero de lujo. Clemente, Bazán, Roldán, Ubis y Emilio, con Teo y Maciá a la espera, compusieron una delantera que abría las puertas (1949) de una soñada Primera, con un goleador, Bazán, cuyo récord (nueve goles en noventa minutos) no ha sido igualado y, tal como están los tiempos, posiblemente nunca lo será. Una escapada nostálgica, sí, pero que viene a confirmarnos que situaciones especiales siempre las hubo, pero con más sentido y eficacia. Fichajes para reforzar una plantilla pero no para 'almacenar' futbolistas que, a veces, ni llegan a jugar. En definitiva, feo panorama el que tenemos por delante con el Atlético el sábado en La Rosaleda. Si el Málaga reaccionara alguna vez como lo vienen haciendo los demás compañeros de la cola, todavía habría tiempo, todavía. Pero es indispensable la máxima contribución de todo el malaguismo. Y algo de suerte.

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