Nueva exhibición de impotencia del Málaga (0-1)

Una jugada del encuentro. /Salvador Salas
Una jugada del encuentro. / Salvador Salas

Pierde en La Rosaleda ante un Atlético de Madrid a medio gas y se hunde un poco más tras mostrar sus carencias, que siguen sin solucionarse

Antonio Góngora
ANTONIO GÓNGORA

El abismo está más cerca para el Málaga. La resurrección no llega de ninguna manera y las reacciones son tímidas, con escaso empaque y sin acierto ni pegada. Así no existe la solución posible. La temporada sigue siendo aciaga para el equipo y el club, desde cualquier perspectiva, con errores antes y ahora que están condenando al conjunto blanquiazul al temido descenso. Ayer mostró todas sus carencias en el primer tiempo y reaccionó sin éxito en el segundo para sufrir una derrota más en casa, ante su público. El rival, un Atlético a medio gas, se llevó los tres puntos poniendo en práctica la ‘ley del mínimo esfuerzo’, con un gol tempranero que le sirvió para ganar. Otra exhibición de impotencia de un equipo en clara depresión.

Málaga

La concentración defensiva le falló en esta ocasión a los hombres de José González, Jose, en el arranque del choque, y encajaron un tanto demoledor, definitivo, en el primer minuto. Fue un despiste fatal que deja clara cuál es la situación del equipo. En un partido que contó con pocas oportunidades, el Málaga lo intentó tras el descanso, pero le faltó pegada y más de profundidad, además de mostrar las carencias habituales por los problemas de calidad, que van a peor. Para colmo, en los instantes finales, cuando más podía apretar el equipo local en busca del empate, se lesionó Lacen y tuvo que jugar con diez. Se puede seguir aplicando el clásico dicho de ‘A perro flaco, todo se vuelven pulgas’. Una adversidad tras otra. Y todo ello con un mal árbitro.

El equipo de Jose no aguantó ni siquiera un minuto con la portería a cero. Sin concentración ni suerte en la primera jugada, el Málaga encajó de inmediato el 0-1 tras un rebote al borde del área que aprovechó Griezmann para marcar, sorprendiendo a los defensas y hundiendo un poco más al conjunto blanquiazul. El golpe fue demasiado duro, ya que el Atlético es un experto en mantener su meta a raya cuando tiene ventaja. El público intentó animar a los suyos en busca de una reacción, pero la entidad del rival y el escaso nivel de los malaguistas impedía tan siquiera trenzar acciones de relieve.

0 Málaga

Roberto; Rosales, Luis Hernández, Ignasi, Miquel, Ricca (Samu García, m.82); Keko (Rolan, m.56), Adrián, Iturra (Lacen, m.46); En-Nesyri e Ideye.

1 Atlético de Madrid

Oblak; Vrsaljko, Lucas, Giménez, Filipe Luis; Vitolo (Correa, m.51), Gabi (Thomas, m.69), Saúl, Koke; Griezmann y Diego Costa (Fernando Torres, m.76).

gol:
0-1, minuto 1: Griezmann.
árbitro.
Sánchez Martínez (Colegio Murciano). Mostró tarjeta amarilla a los malaguistas Iturra (m.19), Lacen (m.59) y En-Nesyri (m.77) y a los atléticos Saúl (m.40) y Vrsaljko (m.67).
incidencias.
Partido correspondiente a la vigésima tercera jornada de LaLiga Santander diputado en el estadio de La Rosaleda ante unos treinta mil espectadores.

Los visitantes no necesitaban disponer de ocasiones ni atacar más que lo imprescindible para sentenciar el choque en cualquier momento, en una acción individual o en un error. El Málaga centraba su poderío en las acciones de un En-Nesyri muy luchador, sin ofrecer ninguna capacidad para ordenar su juego y buscar la meta contraria. Pese a todo, el empuje local logró por momentos poner en evidencia el entramado siempre defensivo de Simeone. De hecho, Ideye, muy controlado e impreciso en esta ocasión, tuvo el empate en un remate de cabeza en el segundo palo, pero el envío de marchó fuera.

Sin oportunidades

Desde la grada de animación comenzaron ya a escucharse cánticos contra el jeque, mientras que el Málaga mostraba su cara amarga, de impotencia, ante un rival bien plantado y cómodo, a la espera de sus opciones. Ya no llegaron más oportunidades antes del descanso. Las imprecisiones locales eran constantes, lo que facilitaba el control, el dominio y la posesión de los atléticos. El Málaga está cada vez más devaluado, con menor nivel en el campo, pese a la llegada de los fichajes.

Sin embargo, el cambio fue radical tras el descanso. El Málaga, con Lacen en el campo en el lugar de Iturra, comenzó a mostrar realmente que se la jugaba, que necesitaba el triunfo, puntos para salir del pozo. Y la intensidad se multiplicó, presionando en todas las líneas y sin dejarle respirar a los visitantes. No llegaron grandes ocasiones, salvo un saque de falta de Rosales que tuvo que sacar Oblak de una escuadra. El equipo blanquiazul volvió a animar a sus aficionados, que una vez más se volcaron para intentar que la reacción fuese fructífera.

La falta de precisión y de pegada estaba lastrando a un nuevo Málaga, un equipo con Rolan ya en el campo y con la ambición que se echó en falta en el primer tiempo. El equipo estaba dispuesto a vaciarse ante un rival que amenazaba al contragolpe, pero nada más. Con el público cantando el «Al-Thani, vete ya», el equipo blanquiazul se estrellaba una y otra vez con la defensa atlética y un árbitro más permisivo con unos que con otros. Todo en contra en un partido estelar y de máxima exigencia.

Saltó Samu y pronto se lesionó Lacen. Así que el Málaga disputó los últimos minutos con diez. Más difícil todavía. Pese a los siete minutos extras, nada cambió. El Málaga no da más de sí. Sigue la cuesta abajo.

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