El cuarto regreso de Míchel al Bernabéu

Míchel, en un entrenamiento esta semana/Ñito Salas
Míchel, en un entrenamiento esta semana / Ñito Salas

Después de tres derrotas allí, con el Sevilla y el Getafe, confía en cambiar la racha

Pedro Luis Alonso
PEDRO LUIS ALONSOMálaga

A sus 54 años, peinando canas y tras más de diez temporadas como técnico, Míchel no oculta en público ni en privado que le encantaría entrenar al Real Madrid. De momento no se ha dado la posibilidad, y está por ver si antes de su retirada definitiva del fútbol los destinos de él y del club de Concha Espina se unen. Lo que es seguro es que la leyenda blanca vuelve mañana al Santiago Bernabéu y que los buenos recuerdos que dejó como futbolista se convierten en malos en lo que concierne a su periplo como entrenador allí. No en vano, se ha sentado en tres ocasiones en el banquillo visitante en Primera, con otras tantas derrotas y sin que sus equipos marcaran un solo gol.

Un malaguista actual, Miguel Torres, jugó de azulón en las dos primeras visitas, un 2-0 (Liga 2009-10) y un 4-0 con el Getafe (en la 2010-11). En la primera ocasión, dos goles de Higuaín en un lapso de menos de tres minutos, al comienzo de la segunda mitad, zanjaron el duelo. El choque se recuerda por el desafortunado arbitraje del ahora mundialista Mateu Lahoz, que expulsó con polémica al local Albiol en el minuto 25. Pese a jugar en inferioridad numérica más de dos tercios del choque, los blancos, dirigidos por Pellegrini, lo sacaron adelante.

El técnico ha rehusado las entrevistas a medios nacionales para eludir el debate Madrid-Barça

Con la expectativa nunca cumplida de sentarse en el banquillo local, tuvo mucho que ver la pasada campaña en el título liguero de los blancos

Como curiosidad, otro malaguista actual, Adrián, hijo de Míchel, jugó los últimos 23 minutos. Mientras, en el 4-0 de la segunda ocasión el protagonista fue Cristiano Ronaldo, con un ‘hat trick’. Benzema redondeó el tanteo, y Mourinho se permitió algunas rotaciones, como reservar a Casillas para que jugara Adán.

Finamente, el último precedente de Míchel en el Bernabéu fue con el Sevilla, en la temporada 2011-12. Como en la anterior ocasión, Cristiano Ronaldo (dos dianas) y Benzema (una) fueron los verdugos (con un 3-0). El choque se jugó en horario matinal. Los locales habían sido eliminados en la Champions tres días antes por el Bayern Múnich y podían haberse proclamado campeones ligueros ese día, pero el Barcelona no tropezó después en Vallecas (0-7).

En todo caso, Míchel, como Zidane en el banquillo local, es un ídolo del madridismo. En su carrera de jugador, íntegra en el Real Madrid, disputó 404 partidos en Primera en trece temporadas, con 97 goles. En concreto, los datos de actuaciones con el cuadro ‘merengue’ lo mantienen en la novena posición del ‘ranking’ histórico de los que más han jugado con ese club en la máxima categoría.

Además, Míchel hizo la pasada campaña un gran favor indirectamente al Real Madrid. El inesperado 2-0 de ‘su’ Málaga al Barcelona en la trigésima primera jornada fue el resultado que a la postre más tuvo que ver en que los azulgrana doblaran la rodilla en su afán por ganar la Liga. Al final el Real Madrid se la llevó por tres puntos de diferencia.

Foco mediático

Pero hay una cosa que distingue a Míchel. Aunque en los días previos a aquel duelo con el Barcelona no ocultó que la agradaría que el Real Madrid ganara la Liga y poder restarle puntos a los azugrana, luego entendió en semanas posteriores que debía abstraerse de este debate que tanto gusta a medios nacionales. Así, no se comprometió en sus declaraciones previas a la jornada final de la última Liga, el 0-2 en La Rosaleda que permitió cantar el alirón al Madrid. Entonces tuvo el foco mediático encima más que nunca. Incluso, no ha concedido entrevista alguna durante esta semana a medios que no sean de la ciudad, para evitar el mismo problema, el de señalarse o entrar en el sempiterno debate Madrid-Barça.

En cualquier caso, nada podrá evitar que este mediodía, cuando hable en la sala de prensa Juan Cortés, se le pregunte a Míchel por su cariño hacia el conjunto blanco. Será uno de los alicientes del duelo de mañana, junto a la necesidad de uno y otro equipo de puntuar (el local, pues se ubica a diez puntos del liderato; el visitante, porque está a cuatro de salir de la zona de descenso), la falta de gol de Cristiano Ronaldo y Benzema, además del posible regreso de Keylor Navas.

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