Cuatro tiempos en el Málaga

Fútbol Escrito

Cientos de millones de euros recibidos, una mínima parte reinvertida

JOAQUÍN MARÍN D.Málaga

Metáfora: el Málaga es un motor de cuatro tiempos. Ya saben: admisión, compresión, explosión y escape. Estamos en la tercera fase, la de explosión, una vez admitido todo lo que se puede admitir y comprimido todo lo que se ha podido comprimir. ¿Qué se ha podido admitir? Sobre todo, el desperdicio de una oportunidad posiblemente única para instalar al club en el grupo de los notables de España. Es decir, consolidado en Primera, sin riesgo de descenso y con opciones cada año de jugar en Europa. Ha habido recursos: remodelación del estadio, ventas millonarias de jugadores, aumento de los ingresos por derechos televisivos, récord de años seguidos en la máxima categoría... Todo esto debería haberse traducido en capacidad económica para luchar con la Real Sociedad, el Valencia, el Villarreal, el Celta. Y no. Estos equipos nos quitan jugadores o son destinos preferidos antes que La Rosaleda. Aquel año de la Champions, cuando fuimos felices aunque todo era mentira, permitió internacionalizar la imagen del Málaga. Que se le conociera. También se ha desaprovechado. Hemos admitido todo esto. Y se ha empezado a comprimir cuando se ha bajado enormemente la calidad del equipo con decisiones erróneas y muy discutidas, tomadas además por el propietario erigido en usurpador de las funciones del director deportivo. Ventas, traspasos, fugas por cláusula. Todo traducido a dinero. Cientos de millones de euros recibidos, una mínima parte reinvertida. Y con el objetivo claro y confesado vía Twitter de comprar jóvenes para que se revaloricen y venderlos. Nada de adquirir futbolistas hechos. Resultado: el balón no entra, los puestos de descenso son ahora el hábitat de este Málaga y la gente está harta. Ha explotado. La Rosaleda dictó sentencia, todos lo oímos. Queda la última fase, el escape. Si se hace bien, el club carburará. Si no, mejor no pensarlo.

Fotos

Vídeos