CUENTAS DEL GRAN CAPITÁN

MANUEL CASTILLO

Inmersos en los problemas de este mundo loco en el que vivimos (el desafío de Cataluña, los incendios devastadores de Galicia y Asturias, los atroces asesinatos de cada día y la amenaza de una grave sequía, por no citar más), suena a broma que debamos preocuparnos por la situación del Málaga C.F.. Pero a quienes amamos el fútbol, y lo seguimos, nos duele sobremanera la penosa y humillante impresión que está causando a todos los niveles. No recuerdo un periodo más negativo del equipo ni, deportivamente, más deplorable para la ciudad. Yo me resisto a pensar siquiera que esto sea el principio del fin y, en última instancia, confiemos en que en las vacaciones de Navidad podamos albergar la idea de que todo fue un mal sueño.

Me duele, al cabo de cada jornada ante el televisor, ver cómo Sergi Darder es el 'alma' del Español, cómo Samu Castillejo y Pablo son figuras en el Villarreal, cómo Juanmi es goleador en la Real Sociedad, cómo Antunes se mantiene firme en el Getafe; cómo Amrabat se paseó con el Leganés en La Rosaleda y, en fin, cómo jugadores que un día fueron del Málaga, por dinero o por una equivocada valoración técnica, triunfan ahora en otros equipos. Y no recurro a Camacho o a Sandro, cuyos traspasos están dentro de una lógica aceptable. ¿A quién o quiénes debería culparse de tales decisiones? A Míchel desde luego que no. Míchel, en realidad, debe sentirse engañado cuando a punto de iniciarse la Liga le 'sustraen' de la plantilla los jugadores de más calidad; a cambio de nada porque sus 'repuestos' (cedidos o a precio de saldo) están muy lejos de quienes se fueron. ¿Y esos millones ingresados por los traspasados? Al-Thani, desde luego, no debe llevar sus cuentas en las redes sociales, a las que es tan aficionado. Caso de hacerlo se conocerían las cuentas del gran capitán (léase jeque) que nadie conoce. Resumiendo: quedamos a la espera de comprobar si son posibles los milagros.

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