CUIDADO CON LA CANTERA

Antonio Góngora
ANTONIO GÓNGORA

La gestión y el control de una cantera de fútbol es muy complejo, sobre todo si se trata de un club de élite como el Málaga. En La Academia muchas cosas no son como parecen y otras no hay más remedio de que sean como parecen. Las circunstancias cambian con el paso del tiempo y los métodos deben actualizarse constantemente, tanto en las oficinas como sobre los terrenos de juego. Para empezar, la cantera del club de Martiricos será ya siempre muy cara. No vale retroceder en busca de etapas que justifiquen una excesiva austeridad, ya que hoy es imposible fichar o retener a jóvenes talentos sin pagar (otros los firmarían).

La etapa del desaparecido Manel Casanova, sin duda, está siendo la más brillante en la historia de la entidad, con gran diferencia. Algunos dirán «... Pero muy cara». Cierto. Este brillante periodo destaca por el descubrimiento de valores y, sobre todo, por la eficaz metodología aplicada, una fórmula de juego apropiada para el desarrollo formativo de los jóvenes, además de considerarse un sistema alegre, combinativo y muy instructivo para el espectáculo. Aunque esta fase también tiene su parte oscura, como es precisamente ese alto coste por los masivos fichajes de jóvenes de fuera que no siempre ofrecen ni tan siquiera el rendimiento de los locales (excesivas incorporaciones de niños de otras provincias).

El ciclo de Casanova (todavía sigue de alguna manera vigente) debe ser modificado sólo en lo negativo, pero no destruido y anulado para comenzar de cero con una fórmula cuyo nivel se desconoce y habrá que verlo más adelante. La política de desprecio al pasado o la ruptura con todo que tenga relación con la etapa anterior no muestran más que una revancha impropia de un club que aún sigue en Primera. Debe mejorar la identidad de sus canteranos, pero no puede olvidar a aquellos valores foráneos que eleven su nivel, siempre que pueda, y también tiene que mantener su metodología, que es evidente que funciona.

Ahora está al frente Antonio Tapia, que llegó, analizó, preguntó y destituyó a mitad de la Liga al exjugador Manel Ruano, técnico del filial y autor de esta metodología. ¿Y ahora qué?

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