CUMPLIÓ CON CRECES

MARTÍN NAVARRETE

No era un colegiado que se esperase con alegría en esta ciudad. No había buenos recuerdos de él en temporadas anteriores. En cualquier caso, ayer no fue culpable del espectáculo futbolístico que ofreció el equipo malaguista. Cumplió con creces ante tanto despropósito de los jugadores locales, lo que le facilitó en muchas fases del encuentro la dirección del partido. Comenzó con buen tono. Su primera intervención fue parar el juego para que asistieran a Rosales con un delantero canario. Me gustó el colegiado catalán por su seriedad.

Sin duda, su mejor condición fue el nivel físico que mostró, cuestión esta que lleva exhibiendo desde que apareció en la Primera División, lo que le permitió estar muy cerca en acciones que se le reclamaron en las áreas. La primera, en el primer periodo que protestó Adrián por unas supuestas manos de Javi Castellano y en la que, con gestos contundentes de brazos, dejó clara la involuntariedad de la acción. La segunda, nada más comenzar la segunda parte, que interpretó con acierto, pues el balón impactó en la mano después de un rebote.

Quizá le faltó ser un poco riguroso en la prolongación del partido. Mostró tres minutos cuando en el segundo periodo se perdió mucho tiempo, aunque creo que acertó por el ánimo que mostraban los contendientes, especialmente los del equipo malaguista. Capítulo aparte mereció el cuarto árbitro en su 'guerra' con la pizarra electrónica. Al no dominarla con acierto, provocó el retraso en la ejecución de un saque de banda del equipo canario, y llevó a la confusión del colegiado, que entendió pérdida de tiempo de Michel.

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