¿Debe seguir Míchel en el Málaga?

Míchel, durante el encuentro en el Camp Nou. /Efe
Míchel, durante el encuentro en el Camp Nou. / Efe
El debate

La derrota ante el Numancia en la Copa acentúa la incógnita sobre el futuro del técnico y sobre la necesidad de que se produzca un relevo

SERGIO CORTÉS y ANTONIO GÓNGORA

SÍ. Se requiere liderazgo y carácter, y a él le sobra (por Sergio Cortés)

Me ha sorprendido la reacción de algunos aficionados tras la rueda de prensa de Míchel en Soria. Básicamente, porque debemos recordar aquella frase en estas páginas nada más llegar a Málaga: «Algunos jugadores con contrato tienen que espabilar en estos dos meses y medio». Cuando el técnico madrileño tiene que dejar las cosas en su sitio, no se anda con rodeos. Así era como futbolista y por eso era un tipo tan polémico y con admiradores y detractores a partes iguales.

Míchel fue contundente como nunca, pero, ¿de verdad los aficionados esperaban que otra vez saliera a decir que los jugadores trabajan bien y hacen méritos? Explotó porque tenía que explotar. Y que levante la mano aquel seguidor que no estaba «encabronado», como apuntó el entrenador tras el desenlace en Soria.

No creo que pueda hablarse de ruptura entre Míchel y el vestuario. Broncas ha habido siempre después de un partido. Ahí está Muñiz, con pinta de no haber roto un plato y que no se andaba por las ramas. Esta vez el entrenador no podía poner paños calientes, ni ante los jugadores ni ante la opinión pública. ¿O es que nadie recuerda a Camacho tras el batacazo ante el Mirandés? Esta vez faltó aptitud en algunos y actitud en otros.

El Málaga es un equipo que está de calidad bastante justito, con jugadores que no están para competir en Primera, y tiene una plantilla que cuenta de verdad con 12 o 13 jugadores. Y quizá me pase. Lo llevo denunciando desde hace un año. Míchel ha utilizado todos los sistemas y a todos los jugadores, incluso a algunos les ha dado más oportunidades que al Platanito. ¿Qué más podemos esperar de Cifu y de dos futbolistas, Rolón y Cecchini, que han costado casi 10 millones? ¿O de Ontiveros, que perdió casi 20 balones? ¿O de Jony, que no dio un solo centro bueno... otra vez? ¿Ode Borja Bastón, que no gana ni un balón por alto? Yasí podríamos seguir... La plantilla es un desastre, desde la portería (Cenk) hasta el ataque. Tal vez Míchel debió irse en agosto, cuando vio el percal. Ni se lo planteó para no dejar tirados a jugadores y aficionados. Claro que con Al-Thani lejos y Arnau fuera lo lógico es mirar a Míchel. Pero él no es el culpable.

NO. Continuar ‘sine die’ es un tormento incluso para él (por Antonio Góngora)

El despido de un entrenador es la clara demostración de un grave error, un fracaso rotundo de un club, sobre todo si el técnico viene de reactivar al equipo al final de la campaña anterior. Y el Málaga acertó en anteriores ocasiones, salvo algunas excepciones (Ferreira o Romero). En el caso de Míchel, desde Martiricos se apuesta por su continuidad contra viento y marea. Es correcto, pero, como sabe Husillos y el propio Míchel, con cierto límites.

Hay dos claves, al margen de los resultados, que el dueño del Málaga o de cualquier otro club debe tener en cuenta para saber si tiene que plantearse el cambio de entrenador: que él se sienta capacitado y motivado para sacar adelante el proyecto y que cuente con el apoyo real de la plantilla. Las dos premisas, en principio y con los matices que puedan aparecer, se cumplen. Y después el presidente y sus empleados también deben tener claro quién será el sustituto y qué garantías ofrece para mejorar la situación. Aquí, las dudas y el miedo comienzan agrandarse sin límites.

Pero hay circunstancias en las que los dirigentes pueden tomar riesgos. La situación del Málaga comienza a no ser saludable ni para el propio entrenador, que asume la responsabilidad y pelea cada día en busca de soluciones, salidas, pero el equipo sigue sin funcionar, sumando derrota tras derrota. Y la dinámica negativa, tras el fiasco copero, podría agudizarse a las puertas del trascendental choque contra el Celta. Tras diez partidos y observando cómo se actúa en el fútbol de élite, es sensato plantearse si el jeque Al-Thani y Husillos mantendrán todo igual hasta enero si el equipo sigue perdiendo. La respuesta seguramente será no.

De ahí que, sin renunciar a los principios básicos que obligan a apostar a muerte por el técnico hasta el último entrenamiento, la continuidad de Míchel ‘sine die’, más allá de lo que dicta el sentido común, puede convertirse en un tormento para el propio entrenador. Al margen de lo que cada cual piense del actual técnico malaguista, el club no puede perder la noción de la realidad. El partido del domingo contra el Celta puede ser el partido definitivo, el que marque el fin de un ciclo o la reacción definitiva de un equipo con grandes carencias y al que se le resiste reaccionar.

Fotos

Vídeos