A lo Panenka

LA DERROTA MÁS DURA

Antonio Góngora
ANTONIO GÓNGORA

Después de la injusta derrota en Dortmund, la de anoche quizás sea la más triste y dura del Málaga por su simbolismo y porque se puede considerar definitiva, la puntilla para un descenso que se está anunciando desde hace muchos meses, quizás antes de que fuese razonable. La opción del milagro se desvaneció en Riazor y se abrió la puerta del precipicio, de un regreso al pasado, de una decadencia innecesaria que se llega en el peor momento posible, cuando el fútbol está en pleno crecimiento y el club de Martiricos se autofinancia con absoluta facilidad gracias a los imponentes ingresos televisivos. Adiós por adelantado a la década de oro, a los mejores años de un Málaga que ya agoniza, aunque queden siete partidos todavía. El drama deportivo está servido, una consecuencia de la pésima gestión.

Rolan jugó a su nivel, celebró un gol que no llegó a marcar y consiguió otro tanto. El delantero malaguista, que podría jugar en el Deportivo la próxima campaña (sobre todo si se mantiene en Primera), actuó como siempre, sin influirle esta posibilidad. De hecho, no tuvo inconveniente en festejar el tanto malaguista que abrió el marcador, si bien no lo había marcado directamente él (influyó en que el balón llegara a las mallas), y también consiguió el segundo tanto con un toque muy brillante y preciso, aunque en este caso la celebración fue más tímida.

Más de dos meses después volvió a jugar Borja Bastón, la 'referencia' de la plantilla en ataque. Desde el final de enero no era alineado el delantero madrileño, que llegó el verano como una pieza fundamental para el equipo. Se esperaba que marcara muchos goles, pero Borja no acabó de alcanzar la confianza que necesitaba y su rendimiento como cedido ha sido muy bajo. Anoche tomó parte en los últimos minutos y apenas intervino en el juego (tuvo una opción de gol).

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