EL DESASTRE CANTADO DEL MÁLAGA

JOAQUÍN MARÍN D.

Un titular rotundo e irrefutable sacudía ayer desde las páginas de SUR la conciencia del malaguismo: 'La autogestión de los Al-Thani lleva al Málaga al desastre en 28 meses'. No llega a los dos años y medio el plazo que le ha bastado al presidente ausente para socavar las bases de un equipo asentado en Primera y dejarlo moribundo en el pozo de la clasificación. Asomado con más de medio cuerpo al abismo del que, hoy día, no se conoce a qué distancia está el fondo. No ha hecho falta más que un ataque de propietario para que todo lo que se ha logrado en materia de prestigio deportivo y derechos económicos se vaya a perder con total seguridad en unas semanas. Hace dos días se ha cumplido un lustro de la noche más feliz del malaguismo: el pase a cuartos de final de la Champions gracias a la victoria contra el Oporto en La Rosaleda. Cinco años que marcan la frontera entre lo que era un precioso recuerdo cercano y lo que desde ya es una gesta que se aleja cada día a mayor velocidad para no volver. Además, el calendario caprichoso ha querido que justo el día que se cumplía ese lustro el Sevilla se metiera por primera vez en cuartos de la Champions. Ya no es el Málaga el único andaluz en haber plantado su escudo en ese club selecto de los ocho grandes de Europa. El Sevilla nos ha igualado. Se difumina el récord y también la presunta responsabilidad del jeque en la gran campaña europea aquella, en la que en realidad fue el lastre de los impagos y el abandono. Este señor nos lleva a Segunda por contagiar sus miedos a una entidad que le pertenecerá en el Registro, pero que nunca será suya.

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