El malaguismo pide cuentas a Al-Thani

El malaguismo pide cuentas a Al-Thani
Ñito Salas

La afición pide la marcha del jeque tras el pésimo partido del equipo, muy inseguro, y la tercera derrota consecutiva

Sergio Cortés
SERGIO CORTÉS

La Rosaleda explotó contra Al-Thani. El malaguismo tiene claro que después de tres derrotas seguidas y, sobre todo, de la pésima imagen ofrecida el culpable es su presidente, que se metió a director deportivo para torpedear la planificación y el fichaje de una pieza clave, el sustituto de garantías de Camacho. Todo ha desembocado en una inseguridad alarmante: Recio y Adrián no se atreven a soltarse, la defensa recula y los laterales tampoco suben sin convicción. Las Palmas tuvo que hacer muy poco para llevarse los puntos.

1 Málaga

Roberto, Ricca, Diego, Recio, Kuzmanovic, Luis Hernández, Rosales, Keko, Adrián Mula y Borja Bastón.

3 Las Palmas

Chichizola, Míchel, Ximo Navarro, Aythami, Dani Castellano, Tannane, Aquilani, Jonathan Viera, Javi Castellano, Halilovic y Calleri.

Árbitro
Estrada Fernández (catalán). Mostró amarilla a Adrián, Recio, Borja Bastón, Dani Castellano, Michel y Ontiveros.
Goles
0-1, min. 45: Error de Luis Hernández y es Jonathan Viera el que culmina la arrancada de Halilovic con un tiro que da primero en el palo. 1-1, min. 48: Diego, de cabeza en falta lateral sacada por Recio. 1-2, min. 69: Calleri, tras desbordar en el cuerpo a cuerpo a Diego. 1-3, min. 88: Remy, a placer tras un pase atrás de Dani Castellano

Dijo Míchel en la víspera que durante el parón el equipo había completado otra pretemporada. Se reflejó claramente en el sistema elegido ayer, con una pareja de centrocampistas (Kuzmanovic-Recio), cuando durante julio y agosto se había trabajado con el patrón tan fructífero en la recta final de la campaña pasada (4-1-4-1) y con otro basado en tres centrales. Definitivamente el entrenador malaguista ha entendido que, a falta de un recambio de verdad de Camacho, a Kuzmanovic hay que protegerlo; esto es, que el equipo es demasiado vulnerable con el suizo como única pieza por delante de la cobertura porque es un ancla demasiado inconsistente. Lo hace bonito, aunque le cuesta aportar el equilibrio necesario.

Opinión

No obstante, más allá de esta debilidad que desembocó en fragilidad ante el Eibar y en demasiadas precauciones durante más de una hora en Gerona, el Málaga se comporta por el momento con excesiva lentitud. Telegrafió tanto su juego en la primera parte que hasta Halilovic, que no es precisamente un dechado de virtudes a la hora de mirar hacia atrás, tuvo tiempo de replegarse. Las Palmas apenas sufrió porque en las llegadas por fuera el equipo blanquiazul no estuvo atinado en los servicios y firmó transiciones tan lentas que a su rival le sobró margen para amontonar hombres en el área. Por dentro tampoco hubo mejoría porque en la media punta Adrián apenas tuvo tiempo para girarse y ni Recio ni Mula encontraron el pasillo para penetrar. En el otro flanco Keko y Rosales casi ni se despegaron de la banda, a veces hasta tropezándose, sin desdoblarse uno de ellos por dentro. El fútbol actual es cuestión de intensidad, ritmo y velocidad. Arriba y abajo. Sin eso, un equipo está condenado.

El Málaga comenzó con brío, pero se fue diluyendo. Y en eso tuvo mucho que ver Las Palmas, que tocó y tocó para hacerle perseguir sombras y, por consiguiente, desgastarse mucho. La presión apenas surtió efecto, de ahí que hubiera que partir casi siempre desde campo propio, con demasiados metros. En la única recuperación clara, entre Adrián y Recio, pudo zarandear al cuadro amarillo, que tardó en estirarse. No lo necesitó para adelantarse en el marcador, al filo del descanso, en un error impropio de Luis Hernández en la salida de la pelota. Halilovic y Jonathan Viera, en su salsa con la zaga desarmada, no perdonaron.

La fortuna que sonrió al canario acompañó a Diego a los tres minutos de la reanudación. El remate del central en la falta ejecutada por Recio siguió la misma dirección y se estrelló en el palo antes de colarse en la portería. Dio la impresión de que el Málaga se venía arriba y que ofrecía más empuje, pero fue un espejismo. Mula, el más clarividente en la media punta, interviene mucho y finaliza muy poco, y Keko todavía no se encuentra. Adrián comenzó a ser una anécdota, y Borja Bastón, casi. El ariete se fajó mucho y tampoco estuvo certero en las contadas opciones de las que dispuso.

Míchel no tardó en recurrir a Ontiveros para reactivar al Málaga, pero el partido lo decidió Calleri, un ariete a la vieja usanza que desnudó a Diego en el cuerpo a cuerpo. A la primera no logró su objetivo, pero no perdonó a la segunda. El equipo ya estaba sumido en el desconcierto (como ante el Eibar) y el técnico recurríó a la eterna esperanza, En-Nesyri, tan intrascendente como siempre, y a Cifu, desbordado por Dani Castellano en la acción del 1-3. La Rosaleda dictó sentencia y se pronunció con claridad: «Al-Thani, vete ya». El problema es que el mal ya está hecho. Al Málaga le falta la pieza que debe aportar equilibrio, el recambio de garantías de Camacho, y sencillamente esa inseguridad arrastra a todo el equipo. Para colmo, el calendario da verdadero pánico...

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