Los entrenadores recelan de fichar por el Málaga por culpa de Al-Thani

Abdullah Al-Thani y su hijo Nasser, en el aeropuerto al regreso de un viaje con el equipo./Ñito Salas
Abdullah Al-Thani y su hijo Nasser, en el aeropuerto al regreso de un viaje con el equipo. / Ñito Salas

Agentes de técnicos a los que ha tanteado el club muestran sus claras reservas por el papel del jeque y sus injerencias en el plano deportivo

Sergio Cortés
SERGIO CORTÉS

El Málaga se mueve en el mercado para buscar entrenador. Trata de hacerlo con discreción porque en algunos casos los candidatos se encuentran en la actualidad al frente de un equipo y, como explicaba SUR la semana pasada, no hay que descartar que el nombre del elegido esté guardado en un cajón. Es decir, que no se le dé oficialidad durante semanas e incluso un par de meses, como ya sucedió con Javi Gracia hace cuatro años. Pero tal vez lo más llamativo en este capítulo sea el enorme recelo que muestran los representantes de algunos técnicos sondeados por el papel del presidente del club, Abdullah Al-Thani. «Y el jeque, ¿se mete mucho?», es la pregunta habitual.

Mientras en Málaga se debate sobre el origen y los culpables del monumental descalabro del equipo –aunque menos porque se da por seguro el descenso a Segunda–, en el resto del país ya sí ha calado el mensaje de que Al-Thani es el epicentro de los males por su desidia. A nivel nacional a nadie se le escapa que sus intromisiones, sus injerencias y sus demoras en la toma de decisiones (además del constante vacío de poder) han acabado por arrastrar a la entidad al precipicio. También incluso su avaricia en el caso de la renovación de Pablo, que el domingo estará vestido de amarillo con el Villarreal. Conviene recordarlo: con el acuerdo más que cerrado hace casi un año, el presidente lo echó abajo al descolgarse con que la nueva cláusula de rescisión fijada le parecía pequeña...

En el mercado, desgraciadamente para el malaguismo, también se sabe cómo funciona el club, al libre albedrío del jeque, a golpe de impulsos a través de su móvil para sus ocurrencias a través de las redes sociales. Y eso fomenta las dudas. Juan Ramón Muñiz no es el único que no lo ve claro y, aunque pudiera pensarse que le influye el perfecto conocimiento de lo que le sucedió a Juande Ramos hace demasiado poco, otros entrenadores tampoco se muestran especialmente entusiasmados. Y eso a pesar de que, de salida, el Málaga recibiría un buen pellizco como compensación por el descenso a Segunda (el club calcula que en torno a 21 millones).

«Yel jeque, ¿se mete mucho?», preguntan los agentes para confirmar las intromisiones de Al-Thani en lo deportivo

Nadie discute que Málaga es una buena plaza, por su afición, por su climatología, por el encanto de la ciudad, por la condición de teórico candidato al retorno a Primera. Pero de ahí a arriesgar con un triple salto mortal sin red media un abismo. Sin ir más lejos, ya en el mercado invernal hubo opciones para relevar a Míchel que se vieron descartadas a las primeras de cambio porque el proyecto no terminaba de convencer a posibles recambios. La salida de Juande y las vicisitudes por la que había pasado Míchel durante el verano tuvieron una gran influencia. Por eso, la elección de José González también llegó por descarte.

Ahora esa situación corre riesgo de repetirse. Los entrenadores y sus agentes preguntan e investigan, tratan de conocer hasta el más mínimo detalle, y ahí el Málaga pierde muchos enteros. «¿Qué quieres que te diga? Aquí nos conocemos todos y lo del Málaga es una aventura que puede salir bien o que puede acabar con tu carrera», recalca un conocido representante. Sencillamente, el club se topa con tanto recelo porque nadie ve claro el proyecto. Yno se se trata de que pueda influir el aspecto económico –si el Málaga tendrá más o menos margen de maniobra si desciende–, sino la sensación desde fuera de que el club va al día debido a la actitud permanente de los propietarios, con Abdullah Al-Thani a la cabeza.

Independientemente de su constante ausencia, de su deseo de mantener al club sin estructura, de sus frivolidades y gastos, el pasotismo del jeque ya no sólo afecta al propio Málaga en el día. También cara al futuro. Ya hasta los entrenadores que están en el mercado recelan abiertamente de venir porque no se fían de Al-Thani.

Más de 300 días sin aparecer por Málaga... y tampoco se le espera

Al-Thani, tan valiente durante los últimos años en las redes sociales, hace mucho tiempo que se prodiga más bien poco. El fracaso no va con él y tampoco sentirse cuestionado. De hecho, como se recordará, en plena efervescencia de la Champions apenas pisó Málaga. Ya había dejado tirados al club y a la plantilla en junio, nada más concluir la Liga, y hasta había mandado a Moayad Shatat para que liquidara el Málaga (como confesó en su momento la mano derecha del jeque). Yademás estaba asustado por la respuesta de los jugadores ante los continuos impagos y las promesas incumplidas sistemáticamente. Luego, cabe recordarlo, llegó aquel pacto con BlueBay para encontrar un respiro económico –no quedaba otro camino que buscar un inversor– que posteriormente derivó en el contencioso civil aún por dilucidar. Ahora el presidente ni está ni se le espera. Sus excentridades en el capítulo deportivo, junto a la deficiente planificación de Francesc Arnau, han llevado al equipo de mal en peor desde el comienzo de la Liga. Por esa razón no es que el jeque no venga a Málaga y pise La Rosaleda, sino que apenas se deja ver en Twitter o Facebook, donde los que lo jaleaban ya constituyen un grupo casi insignificante. De ahí que lleve más de 300 días fuera... y subiendo.

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