SIN EXCUSAS Y SIN PACHORRA

Fuera de juego

Antonio Góngora
ANTONIO GÓNGORA

El futuro del Málaga al final de esta campaña se desconoce, es evidente, pero es necesario desterrar a estas alturas la resignación, sobre todo internamente. El triunfo del domingo mitigó de alguna forma el pesimismo profundo que se estaba apoderando de la entidad, pero se mantiene el desconsuelo ante las dificultades que tiene el equipo para cuadrar un partido completo, aunque sólo sea uno. La nefasta planificación debe servir para tomar nota cara al futuro, además de depurar responsabilidades, pero no puede utilizarse ya, tan pronto, como excusa para justificar males futuros, casi lejanos. El plan del Málaga debe centrarse en buscar una solución urgente o, como mínimo, un arreglo importante en el mercado invernal, ya que esta es una empresa plagada de profesionales que deben reaccionar como tales.

Más adelante habrá que analizar por qué se ha rebajado de una forma tan importante el tope salarial base del Málaga, ya que los ingresos apenas lo han hecho. ¿Cuáles son los nuevos gastos que merman el potencial de la plantilla, y estos son imprescindibles o han sido ocasionales? Pero los traspasos han colocado este capítulo otra vez a un nivel aceptable, aunque ya no quedan más que dos millones. Pero no hay excusa ni tampoco debe instalarse en los despachos, como decía Míchel, la pachorra en la que entran quienes se incorporan al club de Martiricos (no todos, claro).

La situación es complicada, pero todavía es razonablemente corregible. De ahí que no se pueda ni se deba justificar que el sacrificio y el sufrimiento de los aficionados será la tónica dominante de la temporada, ya que se sigue estando a tiempo de rectificar para superar a todos o a algunos de los rivales que son teóricamente inferiores. El famoso tope salarial coloca al Málaga undécimo, por lo que la zona media debe ser el primer objetivo. La recuperación es posible, y se presenta como una exigencia para quienes están al frente de los departamentos deportivos de la entidad. Otra historia es el jeque Abdullah Al-Thani, que continúa en Doha.

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