Ni expectativas deportivas ni dinero para competir en el Málaga

Secreto de sumario

Sandro, Guidetti, Mbia, Maksimovic, Krohn-Dehli, Roque Mesa, Diop... Entre la deficiente planificación económica en verano y la situación del equipo ha sido imposible optar a jugadores importantes

Guidetti celebra su gol el domingo en el Camp Nou. /Efe
Guidetti celebra su gol el domingo en el Camp Nou. / Efe
Sergio Cortés
SERGIO CORTÉS

Hoy concluye un mercado invernal desalentador para los intereses del Málaga. Con toda seguridad el director deportivo, Mario Armando Husillos, comparecerá en los próximos días para analizar las situaciones vividas entre diciembre y enero (sobre el capítulo de altas y bajas) y reiterará el mensaje-tópico. Ya se sabe: «Nuestros jugadores son los mejores». Pero la realidad es otra. Los más cercanos al hispanoargentino hablan del tremendo desgaste vivido durante estas semanas por las enormes dificultades –impensables cuando decidió arriesgar y volver al club– en cualquier gestión. Infinidad de nombres han aparecido y otros muchos simplemente quedarán ocultos para hacer otro intento en el futuro (si es factible, que eso está por ver).

Muchos aficionados probablemente se pregunten por qué Guidetti y Krohn-Dehli visten la camiseta blanquiazul, pero no en el Málaga, sino en el Alavés y el Deportivo, respectivamente. Sin duda, estos son los dos mejores ejemplos para afirmar que la falta de dinero, por un lado, y las escasas expectativas deportivas, por otro, han impedido competir en igualdad de condiciones con rivales que eran directos a priori (como el Eibar) y que ahora son ‘directísimos’ (como los anteriormente citados).

Cierra el mercado invernal con una clara evidencia: Sandro no viene al Málaga. «Traer a Sandro es a día de hoy un sueño con un 0,01 por ciento de posibilidades», se apuntó en este periódico el 18 de diciembre, cuando comenzaron los comentarios sobre un posible regreso del delantero, alentados entre otros por el entonces entrenador, Míchel. Esa era la cruda realidad. Por muy buenas intenciones del madrileño, de Husillos o de otros miembros del vestuario –«la mejor opción que tiene es esta porque aquí sería titular indiscutible», llegó a afirmar un jugador–, el club carecía de argumentos económicos y tampoco estaba muy sobrado de deportivos (entonces se esperaba el salto con un calendario más o menos favorable).

«A ese no podemos llegar»

Si el Málaga va a cerrar el mercado invernal con seis o siete incorporaciones –más lo segundo– ha sido por la gestión económica en algunas incorporaciones que de momento se han revelado interesantes (Ignasi Miquel e Iturra) y por la salida de Baysse al Girondins, básicamente porque le vendieron un proyecto que luego no se ha cumplido ni por asomo y porque él mismo se había dado cuenta de que no iba a estar a su nivel. «A ese no podemos llegar», ha sido la frase habitual estas semanas dentro del club cuando surgía algún nombre interesante. Por eso no hubo la más mínima opción de pujar por Guidetti y por eso Husillos todavía sigue esperando que el entorno de Diop (que acabó en el Eibar) le pregunte hasta dónde puede llegar la entidad de Martiricos. Porque este último intento no encontró ni respuesta. Sencillamente, en el mercado todos sabían que el Málaga, más allá de su pésima situación clasificatoria, estaba asfixiado por el tope salarial. Hasta que se concretó la salida de Baysse incluso existía el temor de verse humillado públicamente si el Levante le ‘levantaba’ un futbolista.

La conclusión es sencilla: si la planificación deportiva en verano fue deficiente, la económica no se queda atrás. Más allá de las inversiones desorbitadas en Keko o en los uruguayos Santos y Ricca –por estos se abonaron los ocho millones que dejó la salida de Amrabat al Watford (todavía les dura el enfado a los Al-Thani)–, no se pueden olvidar las frivolidades por Rolón y Cecchini o el dispendio con los tres delanteros, además cedidos y sin opción de compra (Peñaranda, Rolan y Borja Bostón), o con Kuzmanovic (casi dos millones, una cifra disparatada por un futbolista lesionado casi una temporada por la rotura del tendón de Aquiles). ¡Ah! Y mejor no hablar del regalo al agente turco de marras al traerse a Cenk...

Tampoco el ‘factor ciudad’

Ni siquiera el ‘factor ciudad’ (como sucedía no hace mucho) ha tenido el efecto deseado. Ahí está el ejemplo de Centurión, que dio un paso atrás pese a conocer las bonanzas de Málaga por informes de conocidos o por la insistencia de Husillos vía telefónica de que no se vive en otra ciudad mejor que aquí (luego ‘remató la faena’ el presidente del Racing de Avellaneda). En el caso del extremo argentino tuvo más peso el aspecto deportivo, la delicada situación clasificatoria y las escasas expectativas.

De ahí que, por ejemplo, los avances de Husillos en Valencia el 19 de diciembre por Maksimovic (el Málaga pasó a ser la primera opción en la Liga) se diluyeran en apenas 48 horas tras el fracaso en Mendizorroza. O que el segundo intento por Krohn-Dehli (el primero fue cuando quedaba libre y se marchó a un club más potente, el Sevilla) se haya desvanecido. El danés ha preferido irse al Deportivo –nada menos que el eterno rival de su Celta–, porque cree que con Lucas Pérez, Andone y Adrián su juego volverá a ser el que fue. De Mbia (que exige de Liga Europa hacia arriba) o Roque Mesa, mejor ni hablar. Ni se plantearon venir...

Al final, ofrezcan los que ofrezcan los jugadores incorporados al Málaga en este mercado, de la ‘miniliga’ por la permanencia en la que están cinco equipos el Alavés y el Deportivo salen a priori muy reforzados con Guidetti y Krohn-Dehli (y quién sabe si en alguno de ellos acaba el madridista Marcos Llorente). El malaguismo puede soñar con Toulalan o Sandro, pero la realidad ha sido, es y, salvo milagro, será otra. Ycuanto antes se asuma, mucho mejor.

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