El Málaga, sin factor sorpresa en Ipurua

Jose conversa en el túnel de vestuarios de La Condomina con tres jugadores, entre ellos Iñaki Bea, hoy segundo técnico del Eibar. /Nacho García
Jose conversa en el túnel de vestuarios de La Condomina con tres jugadores, entre ellos Iñaki Bea, hoy segundo técnico del Eibar. / Nacho García

El nuevo estilo de Jose en el equipo blanquiazul es perfectamente conocido por el segundo entrenador del Eibar, Iñaki Bea, que estuvo a sus órdenes en el Murcia

Sergio Cortés
SERGIO CORTÉS

Siempre que un entrenador recala en un equipo se produce un ligero desconcierto en el rival. Comienza entonces la búsqueda de informes y de referencias para intuir sus planes. Esta vez el factor sorpresa con la llegada de Jose al banquillo del Málaga no va a existir. La mano derecha del preparador del Eibar, José Luis Mendilibar, es Iñaki Bea, un central que estuvo a las órdenes del gaditano en el Murcia hace ocho temporadas. Tanto él como uno de los delanteros más habituales en el cuadro armero, Kike, conocen a la perfección el estilo de juego que pretende inculcar el nuevo técnico en el conjunto blanquiazul.

Aquellos que han estado a las órdenes de Jose no tienen la más mínima duda sobre el estilo de sus equipos: orden estajanovista, pulcra colocación, repliegue (a veces intensivo), salidas y afán por la estrategia. Pero los jugadores que lo han asimilado más son los defensas y los medios centro. La imagen que acompaña esta información es suficientemente ilustrativa, con el ahora entrenador del Málaga impartiendo consignas de última hora a tres jugadores en el mismo túnel de vestuarios. Y uno de ellos estará mañana como segundo entrenador del rival.

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José González vivió una temporada plagada de sensaciones de calado opuesto en el Murcia. Llegó tras el décimo partido y como consecuencia de un comienzo decepcionante del equipo de La Condomina a las órdenes de José Miguel Campos. Durante 32 jornadas la pelea fue tenaz, en un campeonato igualado que derivaba en unos altibajos insospechados en la clasificación. De hecho, afrontó el último encuentro como decimoquinto y terminó descendiendo como antepenúltimo (vigésimo) tras empatar en Gerona. El malaguismo vivía entonces pendiente de la Liga de Segunda porque allí habían recalado Antonio Tapia (relevado en el ecuador del torneo), Goitia y Nacho dentro de una plantilla de la que formaban parte otro recordado jugador del filial, el extremeño Juanma, Emana o Sergio García.

Nombres conocidos

El Murcia tuvo entonces una plantilla cuajada de nombres conocidos y también de jóvenes prometedores como el citado Kike –al que luego llegó a tantear Husillos para el Málaga– o el hoy sevillista Escudero, que llegó a ser convocado por La Roja. En el equipo se encontraban el guardameta Alberto, ahora indiscutible en un Cádiz firme candidato al ascenso a Primera; un malagueño, Mario Rosas; dos ex malaguistas, José Juan Luque y Pere Martí; el actual director deportivo del Alavés, Sergio Fernández; un goleador como Chando (marcó 14 goles); futbolistas de proyección como los ya citados Kike y Escudero, así como otros como Dani Aquino o Aguilera (este, pieza clave en estos momentos en el líder de Segunda, el Huesca), y algunos más con cartel como el exmadridista Mejía, Bruno (formado en el Sevilla) o el medio punta Natalio.

Iñaki Bea, uno de los pilares de aquel equipo y que ya había brillado en el Lorca a las órdenes de un entrenador que daba sus primeros pasos, Unai Emery, fue utilizado asiduamente por Jose y disputó 26 partidos, todos como titular. Pocos como él día a día la filosofía futbolística de Jose, esa que ahora pretende implantar en el Málaga y que a buen seguro no pillará de sorpresa ni al vitoriano ni a Mendilibar como responsables técnicos de Eibar.

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