Fallece Collantes, el extremo derecho que deslumbró a Viberti

Collantes, agachado, el primero por la derecha. Junto a él, Juan Carlos, Orozco, Megido y Migueli. De pie, Corral, Aráez, Salguero, Cantarutti, Heredia y Macías/
Collantes, agachado, el primero por la derecha. Junto a él, Juan Carlos, Orozco, Megido y Migueli. De pie, Corral, Aráez, Salguero, Cantarutti, Heredia y Macías

Llegó del Baracaldo junto a Martín y una lesión le impidió triunfar en el Málaga

Sergio Cortés
SERGIO CORTÉS

El malaguismo vuelve a estar de luto. Si a comienzos de la semana fallecía a los 92 años Pauet, esta misma mañana lo ha hecho Collantes, aquel extremo derecho que llegó del Baracaldo en 1979 y al que una lesión le impidió triunfar en el Málaga. Después de varios años de tenaz pelea con una enfermedad, hoy se ha producido su muerte a los 62 años.

Fue en la temporada 1978-79 cuando José Ignacio Collantes deslumbró a Sebastián Humberto Viberti en sus actuaciones con el equipo de su tierra, el Baracaldo. El mito malaguista no tardó en recomendarlo y el club se puso manos a la obra para fichar a aquel extremo derecho que aunaba velocidad y buen golpeo en los centros. No fue fácil, porque su club quiso incluir en el lote a otro jugador y se produjo un tira y afloja hasta que al final el Málaga dio el paso de aceptar esta pretensión. Ese segundo futbolista era, paradojas de la vida, un centrocampista llamado Martín, que luego maravillaría a los aficionados con su juego, su llegada y su tiro a puerta, virtudes coronadas en el inolvidable 6-2 al Real Madrid con sus tres goles.

Collantes llegó para la temporada 1979-80 en Primera, pero no tuvo excesiva fortuna. Para empezar, porque debía pelear por el puesto nada menos que con Juan Carlos y Megido (entonces eso eran palabras mayores); después, porque una lesión le impidió tener más continuidad. De hecho, perteneció al club dos años más, pero tuvo que marcharse cedido. Y lo hizo en el Mallorca, donde coincidió con un malagueño, Gallardo, que llegó a ser capitán del equipo balear.

Como Martín, Collantes era un malaguista en la distancia y a menudo solía acercarse a visitar a la expedición del equipo cuando tocaba jugar en Bilbao. Era habitual verlo tomando un café en el hotel precisamente con Juan Carlos, hoy jefe de los servicios médicos del club. Y en su casa en lugar preferente tenía una camiseta reciente del Málaga con su nombre. Era aquella de color naranja utilizada hace casi una década y que tienen todos los que asistieron a la comida de los veteranos que jugaron a finales de los 70 y comienzos de los 80 y que se hacen llamar 'la generación perdida'. José Ignacio Collantes no triunfó en el Málaga, pero se hizo ganar el cariño de todos los que lo conocieron aquí, esos que hoy le dicen adiós con tremenda pena.

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