Adriana: «En Primera no podemos hacer el ridículo; hay que dar la cara»

Adriana celebra un gol con el Málaga. /SUR
Adriana celebra un gol con el Málaga. / SUR

La experimentada delantera del Málaga analiza el regreso a la élite y clama por la inclusión de más mujeres en los banquillos profesionales

MARINA RIVAS

Los años pasan, pero la mentalidad de muchos adeptos al deporte parece seguir estancada en el pasado. Y es que, en pleno siglo XXI, todavía hay que excusarse por querer perseguir un sueño, un futuro profesional ligado al fútbol. Una carrera por el prestigio y el reconocimiento social que se adquieren en este «deporte de hombres» y una verdadera utopía para miles de mujeres, que sólo quieren vivir de lo que mejor saben hacer. Aun con esta premisa, existen jugadoras que se han ganado a pulso el título de estrellas. Una de ellas, desde el pasado curso, vistiendo la camiseta del Málaga femenino. A sus 31 años, la exinternacional y con una de las trayectorias más envidiables de España, Adriana Martín llegó al club para ayudar a cumplir un único objetivo: ascender a Primera División, después de seis campañas en Segunda. A escasas semanas de que las blanquiazules comiencen con la pretemporada, la delantera ya se perfila como la pieza fundamental del exigente reto que se les viene encima.

Debutó en la élite con el Barcelona en 2002 y, tras este le han seguido equipos como el Chelsea, el Atlético de Madrid, el Espanyol o el Levante (justo antes de llegar al Málaga). Un recorrido que da poder a Adriana para aconsejar a sus compañeras de equipo: «Tenemos que afrontar los primeros partidos con la misma confianza con la que acabamos la liga y ceñirnos a nuestro juego, sabiendo que el nivel físico en esta categoría es superior y tenemos que estar igual o mejor que ellas», comienza. Una de las máximas de esta categoría es, además, la visibilidad que comienza a dárseles a las profesionales con mejoras recientes en el tiempo, como la retransmisión de algunos partidos femeninos. Algo sobre lo que la delantera advierte: «Sabiendo esto, no podemos hacer el ridículo, tenemos que dejar el pabellón alto, dar la cara. Nosotras hemos tenido la suerte de ponerlo en Primera y ahora tenemos que rendir al máximo para que el club esté orgulloso de nosotras».

Le sobran fuerzas a la malaguista para liderar, al menos anímicamente, desde el vestuario, todavía como jugadora. Sin ir más lejos, el convertirse en pichichi del grupo IV de Segunda División femenina con 44 tantos la pasada temporada, ya supuso un ejemplo de fuerza para sus compañeras. Sin embargo, resulta inevitable que la jugadora comience a valorar opciones cara al futuro, sin ir más lejos, liderando, pero desde los banquillos. «Antes pensaba que para qué, no me llamaba la atención, pero a día de hoy sí que estaba pensando len sacarme los títulos de entrenadora quizá en Málaga o en Madrid, con la Federación…», comienza. Un paso más que algunas entrenadoras ya han comenzado a dar a altos niveles del fútbol profesional, aunque todavía representen una minoría. Desde casos internacionales como la técnica del Eastern de la primera división asiática (masculina), Chang Yueng Ting, hasta ejemplos ya nacionales, aunque sólo en fútbol femenino, como Milagros Martínez, con el Albacete femenino, o María Pry, del Betis Féminas. «Creo que hacen falta equipos que tengan esa visión femenina, no porque seamos chicas, sino porque somos profesionales y podemos tener la misma visión que cualquier hombre a la hora de dirigir un equipo», asegura contundente la malaguista.

Un camino lento

A nivel internacional, el paso de Adriana por el Western New York Flash de la Primera División norteamericana le sirvió para adquirir una perspectiva esperanzadora en relación al papel de la mujer en los banquillos. «Cuando estaba en Estados Unidos, vi que había muchas entrenadoras que son las que dirigen los máximos equipos allí», empieza. Aunque al centrarse en nuestro país, se oscurece su positivismo: «Aquí en España todavía es un poco complicado que una chica esté en un banquillo de la máxima categoría. Creo que es algo que hace falta en un futuro y, de hecho, tengo la esperanza de que podamos ver entrenadoras en plantillas técnicas en el fútbol profesional». Y es que, dejando a un lado las condicionantes físicas que puedan generar diferencias entre sexos durante el juego, a nivel estratégico no hay hueco para disparidades. «Hay mucha preparación tanto para hombres como para mujeres, estamos en condiciones de igualdad en el aprendizaje. Hoy día hay muchas chicas muy preparadas para ello, que pueden estar a la altura de cualquier proyecto», argumenta.

Referente como jugadora y, quién sabe, quizá en un futuro también como entrenadora, la delantera salida de un pueblo de poco más de 400 habitantes (La Puebla de Valverde, Teruel), continuará haciendo historia, un año más, en Primera División. «Cuando voy allí en vacaciones, todos me felicitan y reconocen mi trabajo. Siempre me dicen que me siguen a mí y al Málaga femenino… Es un motivo para seguir trabajando», se sincera, con orgullo. Mujeres como ella, que comenzaron jugando en la calle con los niños, para acabar cumpliendo su sueño, son las que se necesitan para seguir construyendo un futuro mejor. Ojalá en un mundo que decida aunarse para buscar la verdadera igualdad, se deje de mirar con recelo a las deportistas que luchan por lograr algo que, para los hombres, se viste de normalidad.

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