Tanto fichaje caro ahoga ahora al Málaga

Keko golpea la pelota. /Ñito Salas
Keko golpea la pelota. / Ñito Salas

Los elevados desembolsos por Keko, Santos, Rolón, Cecchini y Ricca disparan el coste de las amortizaciones hasta unos nueve millones

Sergio Cortés
SERGIO CORTÉS

De un lado, la compensación por el descenso; por otro, el peaje de fichas elevadas. El Málaga tiene que tenerlo todo atado y bien atado en sus previsiones para la casi segura aventura en Segunda División con el fin de evitar el desastre económico. Sin embargo, a día de hoy la preocupación de los dirigentes no se centra sólo en los sueldos de los jugadores o en el descenso de los ingresos por ventas de abonos, publicidad o, incluso, productos en las tiendas oficiales. El auténtico quebradero de cabeza está en las amortizaciones -es decir, en las cantidades anuales que afectan al tope salarial por los fichajes realizados en los últimos años-, porque tanta incorporación cara ahoga ahora al club.

El casi seguro descenso del Málaga a Segunda implica demasiados efectos negativos. El foco está puesto evidentemente en los emolumentos de los futbolistas, prohibitivos para la categoría en el 90 por ciento pese a que en general se reducirán a la mitad -salvo en los casos de Ricca, Juanpi y Santos-, pero a la hora de analizar el futuro del club y sus ataduras económicas pasa totalmente inadvertido otro aspecto crucial: las amortizaciones.

LAS INVERSIONES MÁS ELEVADAS

Rolón
3,2 millones de euros
Keko
5 millones de euros
Cecchini
4,6 millones de euros
Santos y Ricca
8 millones de euros

Sin riesgos con Ignasi Miquel

Para explicarlo de forma escueta, cuando un club compra o vende un futbolista, conlleva una amortización, lo que a efectos de tope salarial supone distribuir la cantidad total en tantos plazos como años de contrato firma el jugador. Así, por ejemplo, este periódico apuntó en diciembre que cara a LaLiga el Málaga había pagado únicamente 87.500 euros al Lugo por hacerse con los servicios del central Ignasi Miquel, el equivalente al 25 por ciento de la cláusula de rescisión de este en el club gallego. La razón es sencilla: la vinculación del catalán al equipo blanquiazul es por cuatro temporadas. Por lo tanto, cara al llamado 'salario Liga' a la entidad de Martiricos se le computará esa misma cantidad en cada uno de los tres ejercicios siguientes.

Este detalle conviene tenerlo en cuenta, porque en la mayoría de los casos el Málaga no tiene un saldo positivo debido a que por los traspasos ya ha recibido cantidades importantes. Así, cuando el club decidió acometer en diciembre fichajes, no cesiones, optó por Ignasi Miquel (por 350.000 euros) y por dos futbolistas a coste cero, Iturra y Lacen (aunque este aún no ha alcanzado la cláusula de partidos para seguir un año más). Ni quería ni podía pillarse los dedos ante un posible escenario en Segunda.

Pero al Málaga le va a pasar mucha factura en el próximo ejercicio, precisamente cuando tiene que abrocharse el cinturón -y mucho-, tanto fichaje desorbitado en la etapa de Francesc Arnau como director deportivo. Las amortizaciones en algunos casos son muy elevadas. Ahí están los cinco millones desembolsados por Keko, los 4,6 por Cecchini o los 3,2 por Rolón, sin olvidar que el club se gastó los ocho millones recibidos por la marcha de Amrabat al Watford en los uruguayos Ricca y Santos.

Once casos

No son los únicos casos, pero los fichajes elevadísimos de estos cinco jugadores son un lastre terrible para el Málaga, porque afectan considerablemente al tope salarial. Es decir, a más amortizaciones menos margen de maniobra. De ahí que los dirigentes estén muy preocupados. Hasta once son los futbolistas por los que la entidad de Martiricos todavía tiene computadas cantidades que influyen en el salario establecido por LaLiga. Junto a los cinco citados se encuentran el guardameta turco Cenk (actualmente sin ficha), los centrales Koné (cedido en el Estrasburgo), Diego González, Luis Hernández y el ya citado Ignasi Miquel, y el medio punta Tighadouini (en el Twente holandés y al que le quedan dos temporadas más de contrato). Los dos últimos son incorporaciones del actual director deportivo, Mario Armando Husillos.

Tanto fichaje caro en los dos últimos veranos se ha convertido en un obstáculo demasiado serio para el Málaga. Tras las vacas gordas y los elevados ingresos por los derechos televisivos llegan las estrecheces ante el más que probable descenso del equipo a Segunda.

...Y vender podría implicar también más saldo negativo en el tope salarial

El Málaga está ahora en una encrucijada de la que va a ser difícil salir. Como se ha explicado, cuenta con jugadores con fichas muy elevadas a las que no podría hacer frente a Segunda –con rebaja y todo– porque el tope salarial no se lo permite. Ante esta situación, es obvio que la mejor solución sería vender a algunos de los futbolistas y, por supuesto, a precios mucho más bajos de lo que costaron. Yno ya porque se hayan devaluado, sino porque el desembolso en los casos de Keko, Rolón, Cecchini, Ricca y Santos estuvo muy por encima de lo que fijaba el mercado en ese instante. ¿Hasta qué punto le afectaría al club este tipo de traspasos a la baja? Es muy sencillo: de un lado se ahorraría la ficha del futbolista, pero por otro –y esto hay que tenerlo muy en cuenta– en el tope salarial se computaría con saldo negativo toda la cantidad pendiente por esa amortización. Por citar una hipótesis, si el Málaga traspasara a Keko por una cantidad (pongamos un millón), de golpe LaLiga le restaría del salario global fijado los 2,5 millones de los dos últimos plazos (costó cinco millones y el extremo firmó por cuatro años). Por eso, se mire por donde se mire, tanto fichaje caro tiene ahora consecuencias nefastas.

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