EL FILIAL NO SUBE, BIKANDI DESCIENDE

Se habla de mala suerte del Atlético Malagueño, pero el equipo no marcó un gol en sus salidas. El colegiado vasco, a sus 31 años, está en edad de aprender

PACO CAÑETE

Apuntes. Uno: «A Dios con el corazón, que con el alma no puedo»... El ascenso voló hacia un barrio de Madrid. La Segunda B vuelve a quedar a la misma distancia: lejos del Malagueño. Se habla de mala suerte, adversidad y desdicha, pero no se recalca que el filial en trece eliminatorias no ha marcado un solo gol en sus salidas. Casi cinco horas de juego sin un puñetero tanto. Dos: He manifestado que Luis, el joven central, reúne condiciones para triunfar en el Málaga. Hoy, aquí y ahora mantengo lo dicho.

El juez del silbato, Iñaki Bikandi Garrido, de Ponferrada, abogado de profesión y árbitro de vocación, no estuvo mal. Ni mucho menos. Su calificación quedó por debajo del pésimo, que ya es marcar. En aquella actuación se le acusó de injusto, aciago y perjudicial. Produjo sufrimiento. Desconozco la reacción del colegiado cuando en la tele, entre otras, vio las jugadas de los dos penaltis. No sé. Ahora, cuando termina junio, no creo equivocarme si me imagino a Bikandi de mal humor. Le han descendido a Segunda División. A sus 31 años está en edad de aprender. Los seguidores del Betis, Levante, Sevilla, Granada y Málaga, entre otros, padecieron sus malas actuaciones. Le deseamos suerte a él y a las aficiones de esta categoría. Ha habido justicia con el suspenso final. El que la hace, la paga.

En la Copa Federaciones que se celebra en Rusia, se está aplicando el vídeo de asistencia arbitral. Ni por esas. Cierto que se han anulado y concedido goles después de su visión. Pero también es verdad que ha quedado al descubierto la incapacidad de algún colegiado. En el México-Nueva Zelanda, el gambiano Barkary Sassana predicó con su ineptitud. En una jugada al término del partido hubo reparto de agarrones y patadas de la peor leche. Al final de la misma se produjo una gran trifulca en la que participaron numerosos jugadores, con agresiones incluidas. Sassana pidió el VAR. Se pasó unos minutos visionándolo, para al final solucionarlo con un par de tarjetas amarillas. Dicho y repetido: el que es malo, como el de Gambia, se autodescalifica. No hay nada que hacer.

En Málaga tenemos un interesante ejemplo: Marcelino Torrontegui, masajista, que ha cumplido 18 años en el club. 'Torron' en la actualidad es un nombre sonoro en el deporte español. Su gran currículo se puede resumir en un par de frases: ha participado en 20 campeonatos del mundo de ciclismo y en seis Juegos Olímpicos. Asturiano de clase, el mismo se autoproclama malagueño de adopción de primera categoría, de los que ejercen. Trabajador infatigable y eficaz en grado superlativo. Los grandes campeones con los que se ha aplicado hablan de sus manos, de acero y de tacto suave. Torrontegui, fiel donde los haya, su compromiso con el Málaga es tan firme como afectivo. Cada verano responde negativamente a las ofertas que le presentan. Los entrenadores que han trabajado con él en La Rosaleda, cuando salen, son los primeros que quieren contratarle. 'Torron', ejemplo y espejo en el deporte español, con residencia en Málaga.

Antonio Jesús López Nieto, un tipo honesto y recto, ha sido noticia por una conferencia pronunciada en Cartagena de Indias. Su nombre continúa interesando en el estamento arbitral. Ejerce de malagueño, disfruta y padece de malaguista. Suele participar con la mayor discreción en las cosas de nuestra ciudad. En Semana Santa, incansable en todo lo que concierne a una hermandad que llevo en mis sentimientos, por mis padres: la Misericordia. Por cierto, hoy elige hermano mayor. Me han soplado al oído que apuestan por Agustín Soler. Termino con una pregunta: ¿cómo es posible que López Nieto, malaguista desde que nació, no haya ocupado aunque sea un rincón en el Málaga Club de Fútbol? Vocación, conocimientos y relaciones, las que quieran...

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