LA FRONTERA DEL CAOS

JOAQUÍN MARÍN D

La frontera que separa la planificación responsable del ridículo absoluto es muy fina. Estamos a 21 de marzo y el Málaga ya está hablando con entrenadores para la próxima temporada en Segunda. Que está muy bien, oigan: al menos alguien está pendiente de algo en este huérfano club, y dentro de lo que cabe, la opción de Juan Ramón Muñiz es una de las más válidas. Pero al mismo tiempo resulta lamentable que antes de acabarse marzo ya esté asumido y casi consumado un descenso de categoría que quedará en el recuerdo del aficionado como uno de los más calamitosos de la historia local, ya sea con el C.D. Málaga o el Málaga C.F. Los equipos bravos bajan a Segunda en el último partido, a falta de dos, a falta de tres como mucho... pero aquí llevamos meses con el certificado de defunción relleno a falta de la firma. Empezó a redactarlo Al-Thani con sus caprichos inexplicables a principios de temporada. Continuó Arnau con la confección de un equipo cojo y falto de calidad en todas las líneas. Siguió Míchel con su insistencia en seguir hasta cobrar el finiquito. Luego vino Husillos con sus remiendos de invierno, a todas luces inservibles. Y Jose ha terminado la redacción con su punto final en forma de incapacidad para ganar un solo partido de los diez que ha dirigido. Resulta difícil poner en concierto tanta incompetencia. Realmente es complicado bajar de categoría, es casi imposible, porque todo tiene que encajar desde el principio en la perfección del caos. Todo el mundo tiene que hacer mal su trabajo todo el rato. Y sí, por ahora van sacando matrícula de honor en este desastre. Un desastre, por cierto, que según parece solamente se va a cobrar la baja del entrenador. Desolador panorama tenemos delante.

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