¿Qué hacemos con la Copa del Rey?

¿Qué hacemos con la Copa del Rey?

El Málaga, entre la delicada situación deportiva y su histórica deuda con el torneo

Pedro Luis Alonso
PEDRO LUIS ALONSOMálaga

La siguiente patata caliente para Míchel, después de los arbitrajes, las lesiones, el pésimo arranque liguero y las dudas sobre su capacidad para sacar adelante el proyecto se llama Copa del Rey.Será un nuevo elemento de debate desde las próximas horas, porque la plantilla viaja esta tarde a Soria para enfrentarse mañana (19.30 horas) al Numancia en Los Pajaritos. El técnico podrá pronunciarse este mediodía al respecto, en la sala de prensa Juan Cortés de La Rosaleda. ¿Qué hacemos con este torneo? Es posible que su declaración sea convencional, similar a la de técnicos que le precedieron en igual tesitura. Un mensaje del estilo de que el Málaga irá con todo, porque es una opción siempre atractiva.

En cualquier caso, conviene no olvidar dos circunstancias casi incompatibles: el Málaga tiene una deuda histórica con este torneo de dimensiones siderales, pero el equipo se juega mucho en los próximos meses para asegurar la permanencia liguera, auténtica prioridad deportiva y económica. En este sentido, la Copa implica un riesgo. No tanto en esta primera eliminatoria, deslavazada al jugarse la ida y la vuelta con más de un mes de diferencia, sino en lo que podría venir después si se van superando eliminatorias. Así, en enero los equipos han de jugar cinco choques en el torneo si es que llegan hasta las semifinales, y esto suele resultar nefasto en plantillas poco profundas, en un periodo clave para la competición liguera.

Visitará mañana al Numancia y es el único de Primera eliminado dos años seguidos por un rival de inferior categoría

Para colmo, el Málaga presenta credenciales únicas entre los equipos de la categoría. Sólo el cuadro de Martiricos ha sufrido sendas eliminaciones en la primera eliminatoria (dieciseisavos de final) ante rivales de Segunda en las dos últimas ediciones del torneo. Le sucedió en la campaña 2015-16 ante el Mirandés (2-1 en tierras burgalesas y 0-1 en casa), en un punto de inflexión positivo cara a la Liga tras aquella arenga de Camacho al grupo, y en la 2016-17, contra el Córdoba (2-0 y 3-4 en Martiricos), lo que se unió a una serie de circunstancias que precipitaron la dimisión de Juande Ramos, y esta vez una larga crisis deportiva.

Cuatro derrotas seguidas

Al Málaga no le ha sido oportuna últimamente la Copa, pero resultó triste encadenar cuatro derrotas ante un rival de una categoría inferior. Incluso, cuando el cuadro de competición le fue favorable (tampoco puede tener queja de los últimos sorteos, que le han deparado contrincantes de Segunda), tampoco concedió prioridad a este torneo. Hay un ejemplo claro, el del curso 2014-15, con Gracia en el banquillo. El equipo cayó ante el Athletic en cuartos de final (0-0 y 1-0 en Bilbao, con gol de Aduriz). Fue el broche a un durísimo enero, pero entonces el equipo estaba en una situación cómoda en la Liga (era séptimo y con un buen colchón de puntos sobre sus perseguidores) y ya se conocía que el cruce de semifinales era el ganador del Sevilla-Espanyol. En definitiva, que de haber pasado se hubiera jugado a la postre una plaza en la final ante el cuadro catalán. Casi nada para un club que tiene su techo precisamente en la penúltima ronda, jugada solamente en la campaña 1972-73 (perdida ante el Athletic).

Míchel tendrá que pronunciarse hoy antes de viajar a Soria para el estreno en el torneo

La nómina de clubes de igual o menor entidad que han protagonizado gestas más importantes es amplísima. Pese a que en las once últimas ediciones el título sólo ha quedado reservado para los grandes (Barcelona, Real Madrid, Atlético, Valencia y Sevilla), en las tres últimas décadas han campeonado el Betis (2005), un Zaragoza ahora en Segunda (1986, 1994, 2001 y 2004), el Espanyol (2000), el Deportivo (2002), un Mallorca hoy en Segunda B (2003) y la Real Sociedad (1987).  

Además, fueron finalistas el Valladolid (1989), el Celta (1994 y 2001), el Recreativo (2003), el Osasuna (2005), el Getafe (2007 y 2008), y el Alavés (2017), y sólo algunos años antes –sin necesidad de retroceder a la ‘prehistoria’ de nuestro fútbol– lo fueron otros clubes como el Elche (1969), el Castellón (1973), el Sporting de Gijón (1981 y 1982) o hasta un filial, el Castilla (1980). Han sido semifinalistas hace no mucho el Mirandés (2012), el Villarreal (2015), el Racing de Santander (2010), el Figueres (2002), el Albacete (1995), el Tenerife (1994), el Almería (2011) y el Cádiz (1990).

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