SIN HISTORIA

MARTÍN NAVARRETE

Al igual que el partido, la labor del colegiado González González transcurrió sin historia. Para el árbitro, cuando un partido se presenta como el de ayer en La Rosaleda, en el que por el juego desplegado de unos y otros daba la sensación de estar jugándose una 'pachanguita', la desmotivación se evidencia. De ahí que, siendo un colegiado que siempre distinguió su trabajo con mucho rigor, ayer mostró la cara contraria teniendo cierta condescendencia en el control disciplinario, al ser consciente del estado de fragilidad del equipo malaguista.

Es de destacar de manera positiva la lectura que hace del partido, entendiendo el mismo como un encuentro que se ha de cumplimentar para acabar la competición, pero que ni los jugadores malaguistas ni los aficionados y abonados del club que lo siguen querrían ver. Se desenvolvió con acierto en el uso de las tarjetas, aunque alguna faltó. Mostró la primera amonestación pasada la primera media hora a Diéguez por claro derribo a En-Nesyri. No es ocasión manifiesta de gol, al no tener control del balón ni estar en la vertical de porteria. Por tanto, acertó.

La condescendencia ya comentada le gastó una mala pasada, ya que debió mostrar la amarilla a Diéguez en el minuto 39, cuatro minutos después de haber sido amonestado por el derribo a En-Nesyri, lo que hubiese representado la expulsión, al disputar el balón con movimientos de brazos con un contrario. Si bien es cierto que tampoco se la mostró en el minuto 20 a Adrián por la misma acción. Ayer se hizo una prueba del VAR, pero sólo de forma interna (sin conexión con el árbitro). No habría sido necesario su uso al no producirse jugadas para su aplicación.

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