Los horarios indignan al malaguismo

Imagen de archivo del Málaga-Levante. /Ñito Salas
Imagen de archivo del Málaga-Levante. / Ñito Salas

La desigual periodicidad de las citas y la tendencia a asignarlas en lunes y viernes causan un gran perjuicio

Pedro Luis Alonso
PEDRO LUIS ALONSOMálaga

Los horarios siguen teniendo indignados al malaguismo, pero la noticia de la fecha del duelo en Getafe, conocida ayer por la mañana, fue la gota que colma el vaso. El Málaga, que cierra la jornada inaugural del año (el lunes 8 de enero, lo que da lugar a un ‘parón’ más largo de lo previsto) abre la siguiente, porque visitará el Coliseum Alfonso Pérez el viernes 12.

El sinsentido de esta atípica combinación de horarios, que en lo que va de temporada ha hecho jugar ya al Málaga todos los días de la semana, excepto el miércoles y en nueve franjas distintas (el próximo jueves se estrenará ante el Alavés una décima) no sólo desconcierta al más pintado, sino que genera un grave perjuicio económico y deportivo.

El cuadro de La Rosaleda tendrá que disputar dos salidas clave en Vitoria y Getafe con escaso margen de recuperación del partido anterior

Cabría comenzar explicando este último capítulo. El Málaga, en zona de descenso y obligado a afrontar veintitrés ‘finales’ de aquí al final de curso, ve cómo dos citas vitales fuera en las próximas fechas las tendrá que jugar con escaso margen de recuperación. Así, en Mendizorroza, el jueves, dispondrá de 72 horas para que sus hombres se repongan del esfuerzo ante el Betis este lunes. Algo parecido sucederá con la cita en Getafe, porque se habrá jugado cuatro días antes contra el Espanyol.

Para el técnico malaguista, Míchel, lo de los horarios no es una cuestión baladí. Ya se refirió al tema en la previa al partido contra el Deportivo. Entonces le preguntaron por la circunstancia de jugar por la mañana, pero su argumento apuntó a la extraña periodicidad de los partidos de su equipo, en una crítica velada al presidente de LaLiga, Javier Tebas, que autoriza este extraño reparto con la anuencia de los clubes, atados de pies y manos por un contrato para ceder los derechos televisivos que a día de hoy supone la inyección fundamental de sus presupuestos.

La locura de los horarios ha llevado al Málaga en lo que va de temporada a tensar el calendario en ciertos momentos y sufrir largos ‘parones’. Basta repasar el inicio de la competición;pasaron cinco días entre la primera y la segunda jornada, pero luego hubo 16 hasta la tercera, cinco antes del cuarto compromiso y tres hasta el quinto. Es algo parecido a lo que sucede de forma más reciente. Entre el duelo ante el Levante y el de Anoeta pasaron nueve días, pero también habrá ocho antes de jugar el lunes frente al Betis, pero sólo tres después hasta el Alavés. A continuación, 18 días de receso y sólo cuatro hasta la cita siguiente. De locos. Se entiende que es complicado jugar siempre el domingo a las 17.00, como era habitual hace décadas (con la excepción del partido en abierto de los sábados o el duelo tardío del domingo de Canal Plus), pero el plan actual no favorece el rendimiento de un equipo en un torneo tan profesionalizado.

La tendencia de la Liga española de llegar a todos los continentes y de ‘vender’ despiezado su producto no la siguen los otros grandes torneos europeos, como la Premier League (el grueso de los partidos son los sábados, a las 16.00 horas), la Bundesliga (se juegan muchos choques los sábados, a las 15.30), la Serie A italiana (los domingos, a las 15.00) o la Ligue 1 francesa (los sábados, a las 20.00).

A todo ello se le suma el perjuicio evidente para aficionados. Al socio le cuesta asistir a los diecinueve partidos ligueros del abono, por no hablar de la Copa. Con horarios tan dispares, cuesta fidelizar o atraer a seguidores de puntos más alejados de la provincia. El perfil de Twitter de la grada de animación malaguista (@FondoSur1904) estallaba así: «De nuevo otro atropello a nuestra entidad y jugadores por la ‘mejor’ Liga del mundo. Basta ya de horarios infames».

Como repaso, el Málaga ha tenido seis de sus 19 horarios en la primera vuelta en lunes (cuatro) o viernes (dos), cuando casi nadie quiere jugar (ni futbolistas, ni aficionados ni hosteleros), y la franja más ocupada ha sido la de las 21.00, la que más perjudica al público infantil. Por contra, en el denominado día del fútbol, el domingo, sólo ha jugado cinco veces.

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