EL HORRIBLE COMPÁS DE ESPERA

Antonio Góngora
ANTONIO GÓNGORA

La condena al descenso todavía no ha llegado para el Málaga, pese a que continúa descolgado como 'farolillo rojo' de Primera. Quedan quince partidos y puntos suficientes para que todavía llegue la reacción y la salvación, por muy complicado que sea. Pero a la resignación existente se ha unido tras la última derrota un horrible compás de espera que a veces se presenta como una película de terror, un retraso siniestro que deja a los aficionados expectantes, aguardando acontecimientos que se sospecha que serán nefastos.

La esperanza sigue residiendo en los seguidores malaguistas y también internamente, pero ya nadie oculta que el equipo ofrece muy pocas garantías y parece que no le gana a nadie. El conformismo y el previsible malestar posterior, en el caso que se consume el desastre, está siendo aplazado, queda pendiente de lo que suceda. La distancia de siete puntos con la zona de permanencia sigue siendo la máxima hasta ahora, pero no ha aumentado en los últimos encuentros.

Las balas salvadoras se siguen agotando cada semana y cualquier opción para resucitar pasa por cambiar el rumbo, conseguir triunfos, algo que parece que no llega nunca. Tras perder tantas 'finales', la del Valencia del sábado pierde gran parte de esta consideración, aunque la afición quedará pendiente de los acontecimientos. Es evidente que un triunfo ante el cuadro levantino cambiaría el panorama y frenaría el compás de espera, aunque no fuese una solución definitiva. Por contra, la derrota mantendría la horrible y resignada calma.

Los numerosos cambios realizados por la dirección deportiva coincidiendo con el ecuador de la temporada siguen sin aportar novedades destacadas, aunque el nuevo entrenador aportó desde el primer momento mayor seguridad defensiva a un equipo con numerosos delanteros y sin gol. Los fichajes todavía no marcan las diferencias. Habrá que esperar, aunque puede ser demasiado tarde.

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