Husillos VII

A bocajarro

Pedro Luis Alonso
PEDRO LUIS ALONSOMálaga

En la crisis malaguista el dedo acusador del jeque, con un escaso dominio de los tiempos, se ha vuelto hacia Arnau, mientras Míchel, al que su vestuario jura fidelidad, refuerza su posición. El regreso de Husillos VII (o dígase también Husillos III de la dirección deportiva) al reino de La Rosaleda ejerce de parapeto para el entrenador cara a la importante batalla de mañana ante el Leganés. Aunque se pierda seguirá al frente de las huestes, lo que no se sabe bien es si por mucho tiempo más. En todo caso, hubiera sido inoportuno para Husillos cobrarse una primera pieza a los cuatro días de su llegada.

Uno confía mucho en el buen hacer de Husillos, que sin embargo no gusta del todo a los siervos de la grada por antiguas decisiones. Me parece un excelente portavoz y comparto su forma de ver el fútbol, pero él es el primero que, ‘sotto voce’, admite que no asume esta vez una empresa sencilla. Me quedaría más tranquilo al menos si acabo la temporada sabiendo a qué juega el Málaga, con Ontiveros en el redil, Mula sumando partidos y experiencia, la resurrección de Juanpi y la permanencia eterna. No es poco, pero creo que en la primera petición está el ‘quid’ del asunto. A fuerza de perder activos importantes, de los bandazos de los técnicos y de una horrible racha de resultados el Málaga carece de estilo alguno. Parece que quiere ganar los partidos atacando como un grande, pero sin recursos ni paciencia para alargar las jugadas ni criterio ni calidad para las ‘contras’. Y se condena defendiendo sin aplicación. Es un error querer ser lo que no se puede ser de momento. El Getafe, el Leganés y el Levante parten con ventaja. Saben que no son tanto y priorizan ante todo al orden táctico y aprovechar los errores del rival. Hace años Gracia sacó brillo a un Málaga que era poco menos que así, y se le cuestionó por dar poco espectáculo. En esas seguimos.

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