Ignasi Miquel, revisión de contrato a toda prisa

Secreto de Sumario

El descenso lo dejaba a tiro en el mercado, por sólo millón y medio. A finales de marzo se apalabraron nuevas condiciones por el interés de clubes de Primera. Ahora estos tendrían que pagar más...

Ignasi Miquel protesta una decisión arbitral. /Ñito Salas
Ignasi Miquel protesta una decisión arbitral. / Ñito Salas
Sergio Cortés
SERGIO CORTÉS

La planificación del Málaga continúa paralizada a expensas de que el presidente del club dé el paso necesario para contar con un director deportivo y un entrenador. No obstante, antes de que se acometa sí se ha producido una operación que está, como se suele decir, guardada en un cajón. Se trata de la revisión de contrato pactada y firmada con el central Ignasi Miquel, una negociación que hubo de hacerse a toda prisa debido a su baja cláusula tras el descenso a Segunda y al interés de equipos que ya en primavera tenían garantizada la continuidad en Primera División.

A día de hoy el Málaga tiene dos revisiones de contrato cerradas y no anunciadas. La primera no es precisamente reciente, sino de comienzos de la temporada ya concluida; es decir, de la etapa de Francesc Arnau como director deportivo (y ya ha llovido). No obstante, los deficientes resultados del equipo y el bajo nivel exhibido por el propio futbolista (Luis Hernández) han llevado durante todo este periodo a no anunciar que el central tiene un nuevo contrato con incremento en la ficha y en la cláusula de rescisión.

Este acuerdo con el zaguero madrileño provoca que la rebaja en sus emolumentos, una vez consumado el descenso, no sea exactamente del 50 por ciento (como sucede con toda la plantilla, salvo Ricca, Santos, Rolón y Juanpi). La razón es sencilla: Luis Hernández deberá percibir la próxima temporada el incremento pactado hace casi nueve meses porque no podía computar en el ejercicio 2017-2018 debido a las estrecheces con el tope salarial asignado al Málaga por LaLiga.

Pero en las últimas jornadas se dio la circunstancia de que los centrales titulares estaban en la misma situación. Como es conocido, el Málaga –ya con Mario Armando Husillos como director deportivo– fichó en el mes de diciembre a Ignasi Miquel procedente del Lugo. El club aprovechó la plaza que quedaba libre por la baja de larga duración de Juan Carlos para incorporar a un central que además pudiera competir sin demora, sin necesidad de que cogiera la forma. Los informes sobre el zaguero catalán eran concluyentes (se le consideraba el mejor central de Segunda) y no hubo dudas sobre la conveniencia de su incorporación.

Trabas en su fichaje

No fue complicado sacar a Ignasi Miquel del Lugo porque su cláusula era baja, 350.000 euros, y además era una operación muy rentable para el club porque apenas afectaba al tope salarial. Al firmar el futbolista por lo que quedaba de temporada y tres más esa cantidad quedaba distribuida en cuatro partes iguales de casi 90.000 euros. No obstante, convencer al futbolista y a su agente ya fue harina de otro costal. Porque para estos se trataba de arriesgar y dar el paso de recalar en un equipo anclado en la zona baja cuando al final de la temporada podían surgir opciones mejores.

Al final el Málaga acordó con el representante del defensa (en este caso Joseba Díaz) que en caso de descenso la cláusula fuera más baja. De lo contrario, como sucedió en su momento con el delantero Sandro, habría sido inviable su llegada. Según ha podido saber este periódico, el descalabro a Segunda dejaba al catalán con un precio muy bajo en el mercado, sólo millón y medio de euros.

Conforme avanzaron las semanas del nuevo año, el Málaga tuvo que echar el resto para asegurarse a Ignasi Miquel. Primero se produjo un contacto entre Husillos y el agente del defensa en Bilbao (el 25 de febrero), donde se abordó esta única cuestión, y posteriormente se alcanzó un principio de acuerdo cuando el equipo blanquiazul jugó en Vigo (tres semanas más tarde, el 18 de marzo). Entonces, en aquella segunda cita, el hispanoargentino y Joseba Díaz abordaron por primera vez la opción de que Juan Ramón Muñiz fuera el elegido para el banquillo, aunque previamente (el 4 de marzo) el asturiano ya conoció personalmente las intenciones de Husillos en una cita en Valencia.

Se da la circunstancia de que Ignasi Miquel 'tiene mercado'. Algunos clubes de Primera ya habían sondeado en febrero y marzo la situación contractual del defensa en caso de descenso y también están informados del cambio que se ha producido (es decir, del nuevo contrato vigente). El Málaga considera que así se cubre las espaldas, tanto si un equipo quiere comprarlo (porque ahora el futbolista cuesta más, en torno al triple, aunque en La Rosaleda guardan un mutismo absoluto sobre la cifra exacta) como si se queda en la plantilla (porque se da por seguro que en Segunda será un baluarte).

El caso es que el Málaga tuvo que activar a toda prisa la revisión del contrato de Ignasi Miquel. Toda la que falta para anunciar oficialmente esta operación y qué decir de la nueva situación de Luis Hernández, esta pactada y firmada hace casi nueve meses.

Estudiantes y Banfield siguen a la espera por Cecchini

Y como el Málaga sigue parado, aquellos clubes que han sondeado la posibilidad de hacerse con alguno de sus jugadores continúan a la espera, viendo los toros desde la barrera. Uno de los futbolista que van a salir sí o sí es Cecchini, un fichaje de coste disparatado por parte de Arnau y cuyo nivel está muy lejos todavía de lo que se exige en España. Ya en el mercado invernal no tardó en salir cedido y recaló en el León mexicano, aunque también con escasa fortuna y una participación testimonial. Al acecho de la incorporación de este joven centrocampista argentino se encuentran el Banfield (precisamente de donde llegó) y el Estudiantes de la Plata. A ver si no se cansan de esperar...

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