Un Málaga con intensidad, movilidad y actitud

Míchel apretó a los suyos bajo la lluvia en la primera sesión en tierras holandesas. / SANTISTEBAN

Juanpi faltó por una sobrecaga en el adductor a las dos primeras sesiones, en las que hizo presencia la lluvia. Míchel marca desde el principio las consignas en Holanda en un primer día de trabajo exigente

Sergio Cortés
SERGIO CORTÉSGARDEREN (BARNEVELD)

Intensidad, movilidad y actitud. Esas son las consignas de Míchel en cada entrenamiento. Desgraciadamente, siempre son a puerta cerrada, pero la ventaja de acudir a una concentración de pretemporada reside en que las sesiones son abiertas para los enviados especiales. Eso sí, aunque esas tres pautas son cruciales para el madrileño, que suele incidir en la tesis de que se juega como se entrena, la contundencia con la que se empleó ayer, desde el primer minuto, en tierras holandesas refleja que no quiere conceder el más mínimo respiro en esta fase de preparación.

El primer detalle llamativo de la concentración en Garderen, una pedanía de la localidad de Barneveld, fue ver ayer a los jugadores antes incluso de las ocho de la mañana (hora de despertador para todos los componentes de la expedición) ya en la zona de desayuno. Hay ganas de trabajar. Y eso quedó patente tres cuartos de hora más tarde, en el primer entrenamiento de esta segunda concentración de pretemporada. Porque la primera fue de toma de contacto y puesta a punto, pero en esta segunda hay que poner la carne en el asador. Aquí ya está en juego ganarse la confianza del entrenador, quién sabe si una plaza como titular. Por eso, Cifu, que se sabe con menos opciones, anda como un tiro. Y por eso nadie concede un solo centímetro. «Me muevo, me muevo, estoy en continuo movimiento...», reiteraban ayer Míchel, sus ayudantes técnicos y los preparadores físicos. `

Así son las habitaciones

Pablo-Keko.
Baysse-Borja Bastón.
Torres-Adrián.
Roberto-Luis Hernández.
Recio-Juan Carlos.
Juanpi-Rosales.
Luis-En-Nesyri.
Ontiveros-Jony.
Mula-Álex Robles.
Cenk-Andrés.
Cifu-Maty.
Chory Castro-José Carlos.
Samu Casado-Santos.
Ramos-Alberto.

Fue una sesión a la que, al margen de Ontiveros (en proceso de recuperación tras ser operado de pubis), sólo faltó Juanpi, con una sobrecarga en el adductor. Tras los pertinentes ejercicios de estiramiento, comenzó el trabajo con una distribución de los futbolistas de campo en tres grupos. «Esto no es un rondo, es una posesión», recalcó un par de veces el segundo entrenador, Juan Carlos Mandiá. Se trataba de no perder la pelota ante dos futbolistas en el centro con un máximo de dos toques. «Tenemos que espabilar», insistía otro de los ayudantes técnicos, Sergio Pellicer. Mientras, Míchel lanzaba algún tirito a un par de jugadores que siempre se veían persiguiendo la pelota. «Son buenos clientes...», apuntó. Tampoco se libró Cifu, con el que el técnico bromea con frecuencia, cuando el granadino cometió su único error. «Es que no paras, macho», le espetó.

Y todo ello bajo la lluvia, incluso durante un cuarto de hora bajo un aguacero. No fue como a las cuatro y media de la mañana, cuando se escucharon truenos, pero sí se dejó sentir. En cualquier caso, como admitían algunos jugadores, «mejor así que con el calor de los días anteriores». Posteriormente, el ejercicio consistió en un partidillo a lo ancho de medio campo primero con tres toque y luego sólo con dos en el que cada equipo contaba con apoyos por dentro y por fuera para mantener la posesión. «Movilidad y actitud, quiero movilidad y actitud», reiteró Míchel secundado por sus ayudantes.

Tras hora y media de trabajo, el equipo tuvo sesión de crioterapia, igual que sucedió al término del entrenamiento vespertino. Este comenzó a las seis de la tarde y fue de esos que gustan a los jugadores, con mucho balón por medio. Para empezar, dos partidillos a lo ancho del campo con tres equipos en cada uno; para concluir, uno a lo largo del terreno de juego, y enmedio, trabajo táctico y de finalización. Por un lado estuvieron los defensas y el único medio de contención (el juvenil José Carlos), y de otro, los interiores, extremos y delanteros. Curiosamente, después de una tarde con sol y buena temperatura, durante la sesión el cielo se fue oscureciendo hasta que comenzó a llover en los últimos instantes y en el regreso en bicicleta hasta el hotel. La primera jornada no pudo tener más intensidad. Hoy, más trabajo. Y ya con Mikel, incorporado tras el fiasco de Meré.

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