El intento del Málaga por traer a Marcos Llorente y Mayoral

Mayoral celebra su gol esta temporada en Anoeta./AFP
Mayoral celebra su gol esta temporada en Anoeta. / AFP
Secreto de sumario

Fue en la segunda quincena de agosto. Con el centrocampista hubo poco que hacer por su elevada ficha, pero el delantero sí tuvo la opción del Málaga como alternativa. Hasta que Zidane lo convenció...

Sergio Cortés
SERGIO CORTÉS

El verano fue demasiado complicado para el Málaga, con distintas operaciones que no fructificaron y otras que se fueron al traste por las injerencias del presidente. Y también estuvo marcado por el empeño de Abdullah Al-Thani en que las últimas incorporaciones tuvieran una característica común: la juventud. La historia es sobradamente conocida: la anterior dirección deportiva apostó por Cecchini como recambio de Pablo mientras que el propietario, asesorado por agentes externos al club, se empecinó en Rolón (futbolista de un equipo que había competido en la segunda categoría argentina) e incluso tuvo en la recámara a Quignon (del San Lorenzo de Almagro).

Ahora que al equipo blanquiazul le toca rendir visita al Bernabéu es el momento de desvelar que en la segunda quincena de agosto se produjo un intento para tratar de convencer al jeque y buscar un golpe de efecto en el mercado: las incorporaciones de Marcos Llorente y Mayoral.

Cuando se acometieron ambas gestiones, llevadas con sigilo por Míchel de acuerdo con Arnau, no habían llegado Rolón y Rolan

Por aquellas fechas el Málaga todavía buscaba completar su plantilla con un medio de contención que supliera a Camacho (Kuzmanovic fue repescado para ser una alternativa, no el titular en su demarcación) y con un delantero (sólo se contaba con Borja Bastón y En-Nesyri). Es más, en este último caso también es obligado apuntar que se produjo un último intento para encontrar destino a Peñaranda, aunque la lesión sufrida por el venezolano en la final del Mundial sub-20 en Corea del Sur reducía considerablemente cualquier opción porque aún le quedaba más de un mes de recuperación.

Fue entonces cuando el director deportivo, Francesc Arnau, y Míchel conversaron sobre la posibilidad de tantear a los madridistas Marcos Llorente y Mayoral. Es importante reseñar que este fue el primer y único intento de traer cedidos al medio centro y al delantero. Con anterioridad se especuló mucho sobre esta posibilidad, pero ni siquiera se tanteó (ni de lejos) al club de la capital de España o al entorno de ambos futbolistas.

De aquellas gestiones quedó encargado Míchel por la afinidad que pudiera tener con el Real Madrid y también con los futbolistas. La tarea no era fácil, porque a estas alturas cualquier jugador en la órbita de la primera plantilla de un club grande (sea en España o en otros países con campeonatos potentes) cuenta con unos emolumentos altos. Conviene incidir en que por aquellas fechas, en torno al 20 de agosto, aún no habían llegado Rolón (lo hizo cinco días más tarde) y Rolan (el día 29). Es decir, las dos posiciones todavía no estaban cubiertas.

Opción complicada

De salida se conocía que la opción de Marcos Llorente era demasiado complicada, básicamente por la ficha del futbolista. Aun así, Míchel conversó con el entorno del futbolista, al que conoce sobradamente (también al propio centrocampista). Tanto el agente, Julio Llorente, como el padre, Paco Llorente, fueron compañeros en el Real Madrid. Y probablemente de haberse dado las circunstancias el internacional sub-21 hubiera aceptado venir cedido al Málaga, pero de un lado sencillamente el club no podía llegar a hacerse cargo de la ficha mientras que por otro el medio centro recibió muy pronto la confirmación de que Zinedine Zidane no iba a dejarlo salir.

El caso de Mayoral es muy distinto. Es más, primero se trató de convencer al joven delantero para posteriormente hacer números, básicamente porque existía la convicción de que su ficha estaba muy por debajo (como así es) de la que tiene Marcos Llorente. Tampoco fue excesivamente complicado para Míchel llegar al entorno del futbolista. El entrenador blanquiazul conoce desde hace muchos años al representante del ariete de Parla, Martín Nicolás Camaño, exjugador de equipos como el Toledo o el Albacete y propietario de la empresa Footfeel (no confundir con otro agente muy conocido en el fútbol español, Alejandro Caamaño, que en el pasado hizo operaciones con el Málaga).

‘Cariño’

Las conversaciones llegaron a estar encarriladas y, de hecho, Camaño contempló la opción del Málaga como la única factible en caso de salir del Madrid. La experiencia la pasada temporada en el Wolfsburgo había resultado frustrante para Mayoral, así que la idea de salir fuera de España quedaba totalmente descartada. Y nada mejor en la Liga que recalar en un club en el que Míchel le aseguraba ‘cariño’ para que se afianzara en la élite (como ocurrió un año antes con Sandro). Todo iba sobre ruedas hasta que se produjo una reunión en las oficinas del Real Madrid y fue el propio entrenador blanco, Zidane, el que le transmitió al delantero centro que iba a contar con minutos. Para ello, argumentó que la zona de ataque estaba más despoblada a raíz de la marcha de Morata al Chelsea.

Aquella conversación entre Zidane y Mayoral frenó en seco la más que probable llegada del delantero. El jugador se vio deslumbrado por la promesa del técnico francés, algo que a la postre apenas se ha cumplido. El Real Madrid cuenta con un delantero centro titular que no es precisamente un rematador de área (Benzema) y con un punta que de un tiempo a esta parte sólo destaca por ser finalizador (Cristiano Ronaldo).

A la postre la ausencia de alguno de ellos, la baja ya habitual de Bale o la necesidad de variantes en las segundas partes llevan al entrenador blanco a recurrir a Asensio, Lucas Vázquez o Ceballos. Hasta el momento Mayoral sí ha disputado más minutos que Mariano hace un año, aunque no muchos más si se analiza que ya no está Morata. El balance en la Liga es de cinco ratos como suplente (en los que acumula 34 minutos) y un partido como titular, en Anoeta, donde disputó 75 minutos, marcó el primer gol y generó un par de ocasiones claras. A su edad, después de tres meses de competición, su continuidad en el Madrid no fue buena idea ni para él ni para su club. Con 20 años la prioridad debe de ser jugar... ¿Habrá ahora segundo intento?

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