¿A qué juega el Málaga?

Ontiveros, que no había jugado en todo el verano, suplió a Juanpi y disputó 25 minutos. /Ñito Salas
Ontiveros, que no había jugado en todo el verano, suplió a Juanpi y disputó 25 minutos. / Ñito Salas

La mezcla de esquemas muy distintos y la falta de estilo agravan las consecuencias de un verano nefasto

Pedro Luis Alonso
PEDRO LUIS ALONSOMálaga

Charles ejecutando su venganza en frío contra el Málaga; Cenk marcándose un gol circense en su portería; el Villarreal pagando la cláusula de rescisión de Pablo, asequible en la medida en que no se ejecutó su mejora de contrato en primavera; Javi García y Adrián, apalabrados pero sin fichar ante el silencio del jeque; el propietario gestionando fichajes al margen de la dirección deportiva y con un criterio cuanto menos dudoso; la discusión tuitera; las indirectas de Míchel a la propiedad, y el casi pleno de derrotas en la pretemporada. Definitivamente, no ha sido un verano para recordar, sino nefasto para el Málaga, y los peores temores se confirmaron el lunes al ceder ante el Eibar (0-1).

El equipo lleva tres goles en 810 minutos de juego en verano, y a nueve días del cierre del mercado la necesidad de fichar es acuciante

El Málaga continuó de pretemporada en el arranque liguero. Desmintió los mensajes esperanzadores de los protagonistas en los días previos. Los nubarrones siguen posados sobre La Rosaleda. El juego del equipo no levantó con el inicio de la competición, y las carencias fueron las mismas que se apreciaron en la semanas anteriores, con una falta de ritmo preocupante, muy poca continuidad en el juego y una formación un tanto cogida con alfileres ante el desequilibrio que reina en la confección de la plantilla.

Expuesto en líneas generales el panorama, lo más preocupante es la falta de estilo que muestra el equipo. ¿A qué juega el Málaga? La alternancia de sistemas tan diferentes como el 5-4-1, con cuatro centrocampistas de tendencia a jugar por dentro, con un 4-1-4-1 (o 4-4-2, según las circunstancias) con extremos puros resulta cuando menos llamativa. La paradoja de la primera alineación de Míchel (la misma que en el único duelo ganado, al Villarreal, en el Carranza) es que si el año pasado se reclamaba un ‘nueve’ de área para dar sentido al juego por las alas, en esta, cuando ya existe ese tipo de delantero (Borja Bastón), el equipo prescinde de salida de los extremos y actúa con ‘carrileros’ (además, con menos presencia ofensiva de la esperada) e interiores.

Todos los centrales, al campo

El diseño del primer once encierra otros puntos de análisis. Jugaron todos los centrales: Baysse y Diego González escoltando a Luis Hernández, un escalón por encima de los otros dos. Con el préstamo de Mikel, la lesión de Torres y la incertidumbre sobre Luis, que está ‘tocado’ pero al que Míchel quiere ceder, el resultado es que el equipo aplica un sistema sin reservas para ese trío.

Además, el centro del campo parece una suma de equilibrios delicados. Kuzmanovic ejerce el rol de Camacho sin ser como el maño. De hecho, lo supera con creces en desplazamiento del balón y recursos técnicos, pero no lo alcanza en quite. De ahí que el técnico coloque a su lado otro jugador, pero no Recio, sino Adrián. Si este ha llegado al mejor momento de su carrera, que coincide con el nivel de sus dos últimos años en el Eibar, es por su capacidad de llegada al área por sorpresa y su remate, no por sus dotes organizadoras, aunque seguramente la elección del técnico alude a un mayor rigor táctico de este.

El resultado del ‘cuadrado’ dispuesto en el centro del campo no ha respondido aún a las expectativas. El equipo no ha alcanzado tanto manejo del balón como se pretendía, ni juego ‘entre líneas’ o conexión con el delantero. En defensa de Míchel cabe argumentar que le faltan perfiles de jugadores concretos en la plantilla, carente aún del clásico ‘pivote’. Además, Juanpi (que malogró las dos principales ocasiones del equipo el lunes) llega con muchas menos semanas de preparación que el resto, el mismo problema que se da con Kuzmanovic y Ontiveros. La inactividad del serbio casi toda la campaña anterior la acusó el Málaga ante el Eibar. El equipo se comportó el tiempo que le duró el fuelle al suizo. Y el extremo fue la sorpresa llamado a filas unos minutos después de no haber podido jugar todo el verano y con una semana de entrenos con el grupo.

El último capítulo tiene que ver con Borja Bastón, al que se le ve ‘sandrear’ por el campo. Retrocede para entrar en contacto con el balón y reclamar protagonismo, porque en largas fases de los partidos apenas se ve asistido. El Málaga cuenta con cinco extremos. Ontiveros (ya con dorsal de la primera plantilla), Keko (saliendo de una lesión), Jony, Chory Castro y Mula. Aunque el uruguayo fue el único descarte entre los jugadores de campo, lo que da idea de su papel actual en el equipo, y Mula es un canterano que no ha debutado aún en Primera, la plantilla cuenta con especialistas y jugadores de velocidad para aprovechar mejor un 4-1-4-1. Hasta Juan Carlos y En-Nesyri son aptos para actuar en el puesto.

El resultado de estas deficiencias es un Málaga que ha marcado tres goles en 810 minutos de juego en lo que va de verano, y la excusa del duro trabajo de los entrenamientos se va cayendo por su propio peso. Al club le urge salir del actual bloqueo en la política de fichajes, y que lleguen un medio centro defensivo con liderazgo y un delantero de complemento. El plazo empieza a agotarse. Quedan nueve días.

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