LABOR QUE DECEPCIONÓ

MARTÍN NAVARRETE

Me decepcionó el colegiado castellano-manchego Alberola Rojas. Mis referencias de su labor en su primera temporada en la élite, la actual, y algunas actuaciones que le he podido ver me hacían pensar que iba a dejar el pabellón arbitral a una buena altura. Sin embargo, desde el comienzo mostró muchas dudas en una parcela tan importante como es el control del juego, que trataba de superar haciendo sonar el silbato de manera exagerada, dando la impresión de que esa era su tarjeta de presentación y que eso transmitía autoridad.

Sí se vislumbró en él las condiciones que lo acompañan. Físicamente, su juventud le permite estar a un gran nivel. La envergadura -1,90 de altura- es otro elemento con la que pretendía trasladar a los jugadores autoridad. Gran error. Autoridad se muestra con un criterio acertado en el uso de las amonestaciones, con conocimiento de las reglas de juego y con su correcta aplicación. Otro aspecto que deberá corregir es la abundancia de aspavientos en sus indicaciones, no sólo hacia los jugadores de campo sino también en el control del tiempo hacia el público.

Desconozco desde la grada si acierta en no dar validez a la jugada del lanzamiento de la falta de Joaquín. Aunque las imágenes tratan de aclarar el posible tanto, por lo que yo he podido ver, aún generan más dudas, ya que el esférico ha de traspasar en su totalidad la línea de meta. Este hecho no se ve claro. En la distribución de las amonestaciones estuvo ausente de rigor y fue el ritmo del partido el que le marcó mostrárselas a Barragán, a Joaquín y a los malaguista Ontiveros y Rosales, debiéndolo hacer a Durmisi; se la perdonó también a Diego González.

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