El Málaga ampliará sus instalaciones en La Rosaleda con un nuevo edificio

Alzado del edificio del edificio proyectado hacia la avenida de la Palmilla./SUR
Alzado del edificio del edificio proyectado hacia la avenida de la Palmilla. / SUR

El inmueble, con licencia temporal, consolida la permanencia del club en Martiricos al diluirse el plan para trasladar el estadio a Puerto de la Torre

JESÚS HINOJOSAMálaga

El Málaga prevé emplear más de 600.000 euros en la construcción de un edificio que vendrá a ampliar y mejorar las instalaciones del campo de fútbol de La Rosaleda, lo que consolida su permanencia en Martiricos. El proyecto, que cuenta con licencia de obras del Ayuntamiento desde el mes de agosto, supondrá la realización de una edificación de planta baja más una en un espacio situado entre el estadio actual y el campo de entrenamiento situado justo al norte. Su destino es albergar almacenes del equipo y otros usos complementarios que actualmente se desarrollan en unas dependencias que, al estar situadas en la zona inferior del campo, se han inundado debido a las fuertes precipitaciones registradas en los últimos inviernos.

La construcción, diseñada por el arquitecto Salvador Cortés Vega, se levantará en una parcela de unos 600 metros cuadrados y estará distribuida en dos plantas. En la planta baja habrá un almacén, una zona de plancha, otra de embalaje, un aljibe y un almacén para conservar la maquinaria con la que se cuida y mantiene el césped de La Rosaleda. Por su parte, la planta alta acogerá una sala polivalente de 94 metros cuadrados, una sala de serigrafía, otras para reuniones del equipo, vestuarios y una «mini tienda» de 40 metros cuadrados.

El edificio ocupará unos suelos en los que existe cierto desnivel y que actualmente acogen los habitáculos en los que se guardan las máquinas para cortar el césped del campo de fútbol, el aljibe para su riego y los productos fitosanitarios que se emplean para su conservación. Estos usos se integrarán en el nuevo inmueble, junto con las actividades de logística de productos de ‘merchandising’ y el almacenamiento de prendas deportivas, actualmente ubicadas en estancias que se han inundado por las fuertes lluvias del pasado invierno, lo que ha supuesto «grandes pérdidas económicas aparte de los evidentes perjuicios de reposición de material», según se explica en el expediente de concesión del permiso para las obras de esta edificación, para la que se estima un plazo de ejecución de ocho meses.

Este proyecto tiene la singularidad de que el permiso de construcción otorgado por la Gerencia Municipal de Urbanismo es de carácter temporal, ya que no concuerda con la ordenación de los terrenos del estadio de La Rosaleda y el campo de entrenamiento adyacente prevista en el vigente Plan General de Ordenación Urbanística (PGOU). Según esa ordenación, toda esta zona, de unos 41.320 metros cuadrados de superficie, albergará en el futuro una nueva urbanización con edificios para 404 viviendas (de las que 121 serán de protección oficial), y usos comerciales, de oficinas, escolares y de equipamientos deportivos, entre otros. Ello implica el traslado del estadio de La Rosaleda, propiedad del Ayuntamiento, la Junta de Andalucía y la Diputación Provincial, a unos terrenos de 124.893 metros cuadrados situados en la zona de San Cayetano, al norte de Puerto de la Torre.

«Improbable»

No obstante, esta operación urbanística, motivada por el interés de dotar a Málaga de un estadio con capacidad para albergar competiciones de carácter mundial, no se ha activado todavía, seis años después de la entrada en vigor del PGOU. Urbanismo reconoce en los informes para dar la licencia de obras a este edificio que el traslado del campo de fútbol a otro espacio de la ciudad «parece ya improbable a corto-medio plazo», por lo que no tiene inconveniente en otorgar el permiso para esta construcción, aunque con el matiz de que se trata de una autorización temporal, por lo que solo tiene una vigencia máxima de cuatro años. Así, el Ayuntamiento podría exigir su demolición, sin que el club tenga derecho a ser indemnizado por ello, en el caso de que se active la transformación de la zona hacia el uso residencial previsto en el PGOU, y de cualquier modo en el plazo de cuatro años.

La construcción acogerá almacenes para artículos de marketing y salas de reuniones

El Consistorio admite que autorizar esta construcción supone «una consolidación de los usos actualmente existentes en la zona» y señala que «los nuevos espacios que se añaden son los necesarios al día de la fecha para que pueda continuar la actividad deportiva del estadio de La Rosaleda». Asimismo, apunta que la actuación, al tener un carácter provisional, hace posible las dos opciones: que el estadio se traslade, o se mantenga donde está, «en cuyo caso será necesario realizar un nuevo análisis de la utilización de los espacios y de las posibles necesidades a futuro».

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