El Málaga busca aprovechar que tiene más margen para planificar que sus rivales

Husillos conversa con el asesor jurídico del club, Joaquín Jofre, en un entrenamiento/Fernando González
Husillos conversa con el asesor jurídico del club, Joaquín Jofre, en un entrenamiento / Fernando González

Husillos quiere cerrar cuanto antes el fichaje del entrenador para no perder la ‘ventaja’ respecto a muchos equipos que desconocen si estarán en Primera o Segunda

Sergio Cortés
SERGIO CORTÉS

Que el descenso matemático del Málaga pueda producirse tan pronto (a este paso, cuatro o cinco jornadas antes del final de la Liga) le va a permitir al club contar con mucho más margen para planificar que todos sus rivales. Hablar en este caso de ventaja resulta hasta bochornoso por la lamentable temporada, pero a efectos prácticos desgraciadamente es más positivo así, perder la categoría pronto, que ya metidos de lleno en mayo. Ahora toca no perder el tiempo e ir al grano, y por esa razón el director deportivo, Mario Armando Husillos, quiere cerrar cuanto antes el fichaje del entrenador.

Mientras en Primera División parece casi todo decidido por arriba –si acaso, una plaza de Liga Europa y la pelea por la séptima plaza, que podría dar acceso a la segunda competición continental–, por abajo el Levante se ha tomado un respiro pero no puede descuidarse con Las Palmas y Deportivo. Estos dos tampoco hacen excesivos méritos para pelear por la permanencia, aunque con diez jornadas por delante mantienen la esperanza. En Segunda, mientras tanto, nada se puede dar por hecho. Es un campeonato tan igualado que equipos como el Rayo o el Zaragoza, en plena forma, optan ahora a todo en tanto que el Oviedo, por ejemplo, se ha desinflado tras imponerse en el derbi al Sporting. Incluso, por abajo, se daban por seguros tres descensos y hoy por hoy el Córdoba, tras cuatro victorias seguidas, ya no es tan claro acompañante del Lorca y el Sevilla Atlético.

Muchos de los que pueden ser rivales no sabrán si siguen en Segunda casi hasta julio

En lo que atañe al Málaga, su descenso casi consumado le permite saber ya en qué categoría estará la próxima temporada, al contrario de los que han sido sus rivales en la lucha por la permanencia y de aquellos que están metidos en el numeroso ejército de aspirantes al ascenso en Segunda. Es decir, el club de La Rosaleda cuenta con un margen de más de casi 110 días hasta el 4 o 5 de julio, cuando arrancaría la pretemporada. Por el contrario, Levante, Deportivo y Las Palmas tal vez deban esperar unos 50 para tener claras las ideas, y en el caso de los que pelean por subir a la élite, se intuye que habrá que esperar hasta el mes de junio. Y además tres de los cuatro participantes en los ‘play-off’ (es decir, los derrotados) conocerán su futuro demasiado cerca de julio.

Utilizar el término ‘ventaja’ para referirse a la situación que vive el Málaga es chocante y en absoluto debiera emplearse en un sentido positivo. Evidentemente, al aficionado le molesta considerablemente que se recurra a él, pero la verdad sólo tiene un camino. El club dispone de un margen enorme para planificar, lo que implica facilidades para elegir mejor... siempre que se tengan las ideas claras. Por eso Husillos está obsesionado con incorporar pronto al entrenador. Para empezar, porque quiere trabajar codo con codo con él en el capítulo de altas y bajas (Muñiz u otro). El director deportivo quizá apueste por algún fichaje en particular, pero la Segunda es tan peculiar que no ir de la mano del técnico es un error gravísimo.

Luego está el conocimiento que el entrenador tenga de la categoría de ‘plata’, su capacidad para tener informes de primera mano sobre determinados jugadores –y no sólo deportivos– y, por supuesto, su facilidad para convencer a futbolistas interesantes. Las diez temporadas consecutivas en Primera y la ciudad son argumentos incontestables para ir al mercado con plenas garantías y convencer a aquellos indecisos, pero por otro lado los representantes conocen perfectamente la realidad del club; esto es, los vaivenes de un presidente que vive en otro mundo, la falta de estructura y la ausencia de un proyecto definido más allá del objetivo inexcusable del ascenso.

Evidentemente el aspecto económico va a pesar mucho. Es una limitación con la que el Málaga va a tener que lidiar los próximos tres meses. De salida, con el tope salarial más que superado, los dirigentes del club van a tener que negociar mucho –y muy duro– para tratar de encontrar destino a jugadores que no cuentan y cuyos emolumentos son prohibitivos. Visto el panorama, se atisba que incluso tendrá que dar facilidades para deshacerse de esos futbolistas. La planificación va a ser demasiado complicada desde ese punto de vista y puede neutralizar ese margen del que dispone el club respecto a sus rivales.

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